Exxon, Chevron y Shell: apertura petrolera venezolana hace eco a la reforma de Peña Nieto

Exxon, Chevron y Shell: apertura petrolera venezolana hace eco a la reforma de Peña Nieto

En los hechos solo Chevron avanza en actividades de exploración y producción en Venezuela. El resto mantiene una presencia principalmente enfocada en la comercialización.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió nuevamente el mercado petrolero de Venezuela a las grandes compañías del sector, un movimiento que remite a la reforma energética impulsada en México por el expresidente Enrique Peña Nieto, la cual perdió impulso tras ser revertida por su sucesor, Andrés Manuel López Obrador, dijo a EL CEO Miriam Grunstein, socia fundadora de Brilliant Energy Consulting.

La especialista advirtió que el futuro de la industria petrolera venezolana es de “pronóstico reservado”. El país atraviesa una profunda fractura política y carece de certidumbre institucional, lo que complica la viabilidad de cualquier apertura. A ello se suma que las decisiones provienen de un mandatario extranjero que no está inmerso en los complejos entramados institucionales, políticos y jurídicos de Venezuela.

 Lo que hay que meditar es si existen condiciones institucionales para darle continuidad a esta apertura

 apuntó Grunstein, en referencia a las decisiones adoptadas por Trump respecto al sector energético venezolano.

Si bien la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro emitió una licencia general que permitirá a Chevron, Shell, BP, Repsol y Eni reanudar operaciones en Venezuela, en los hechos solo Chevron avanza en actividades de exploración y producción. El resto mantiene una presencia principalmente enfocada en la comercialización.


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Donald Trump decreto petroleo Venezuela

Guyana y Brasil, alternativas más atractivas

Para Grunstein, el entorno venezolano continúa sin ofrecer garantías suficientes. Más allá de los cambios regulatorios, el clima político puede modificarse abruptamente, poniendo en riesgo inversiones de miles de millones de dólares con horizontes de largo plazo.

En contraste, mercados como Guyana y Brasil presentan mayor apertura y estabilidad, lo que los convierte en destinos más atractivos para el capital energético internacional.

Exxon Mobil, por ejemplo, ha condicionado cualquier posible regreso a Venezuela a la implementación de reformas estructurales y a una transición hacia un gobierno representativo, luego de haber enfrentado procesos de expropiación en el pasado. Su director ejecutivo, Darren Woods, declaró en enero pasado a CNBC que Caracas debe emprender “reformas profundas” antes de que la compañía considere volver a invertir en el país.

En tanto, Shell y BP muestran mayor interés en el gas natural. La primera mantiene un enfoque comercial, mientras que la segunda busca desarrollar el yacimiento Manakin-Cocuina, ubicado en la frontera entre Venezuela y Trinidad y Tobago.

El desafío del crudo pesado

Otro factor que cuestiona el atractivo de la reapertura venezolana es la calidad de su petróleo. El país cuenta principalmente con crudo pesado y extrapesado, lo que limita su procesamiento a refinerías especializadas.

Grunstein explicó que Estados Unidos podría recibir favorablemente este tipo de hidrocarburo, dado que varias de sus refinerías están diseñadas para procesarlo. Sin embargo, en el mercado global la aceptación no necesariamente sería la misma.

“Hay que ver si las refinerías globales aceptan la dieta venezolana. Existen variables muy importantes que deben ponderarse”, sostuvo.

A ello se suman preocupaciones en materia de seguridad y competencia. Tras años de aislamiento, la eventual reapertura de Venezuela se daría en un entorno altamente competitivo, donde las empresas “compiten de manera muy celosa y agresiva”, lo que añade un elemento adicional de incertidumbre sobre la viabilidad y sostenibilidad del nuevo escenario petrolero.

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