11 de agosto 2020 | 1:55 pm

El gobierno federal ha logrado cuatro acuerdos de entendimiento para que firmas que desarrollan vacunas contra el COVID-19 realicen la Fase 3 de pruebas en el país.

Este martes, el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dijo que se trata Janssen Pharmaceuticals, de Estados Unidos; Walvax Biotechnology y Cansino Biologics, de China y anteriormente se anunció el acuerdo con Sanofi, de Francia. 

Se tiene previsto que entre septiembre de 2020 y enero de 2021, las cuatro compañías lleven a cabo la Fase 3 del protocolo, la cual refiere a la aplicación de una posible vacuna a un grupo grande de personas, a fin de evaluar su capacidad y eficacia contra el virus.

Además, Ebrard explicó que el gobierno federal está enfocado en la tarea de garantizar el acceso a la vacuna correspondiente.

Hasta el momento, hay más de 20 millones de casos confirmados de COVID-19 en el mundo, enfermedad que ha provocado el fallecimiento de más de 737,000 personas, según la Universidad Johns Hopkins. 

A la espera de que inicie la fase del protocolo, este es el perfil de las empresas que desarrollan las posibles vacunas que serán probadas en México. 

Janssen Pharmaceuticals 

La firma fue fundada en Bélgica en 1953 por el médico Paul Janssen. 

Es responsable del desarrollo de más de 80 fármacos desde su fundación y entre los medicamentos más exitosos de la compañía se encuentran el eprex, para el tratamiento de la anemia; el risperdal y el haloperidol, ambos para el tratamiento de la esquizofrenia.

Cinco medicamentos de Janssen figuran en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud, incluidos haloperidol, levamisol, miconazol y ketoconazol. 

La compañía ha funcionado como una subsidiaria autónoma de Johnson & Johnson desde 1961.

Janssen opera instalaciones de investigación y desarrollo en Bélgica y Estados Unidos, plantas de producción química en Bélgica, Irlanda, Suiza y Estados Unidos, y plantas de producción farmacéutica en Bélgica, Francia, Italia, Suiza, Portugal y Puerto Rico. 

Walvax Biotechnology

Fue fundada en 2001, se dedica a la investigación, desarrollo, producción y venta de productos biomédicos. 

En noviembre de 2010, Walvax Biotechnology comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de Shenzhen y hasta este martes sus títulos se cotizaron en 77.29 yuanes; durante el año han repuntado 138.3%, de acuerdo con Investing.

La sede de Walvax se encuentra en Kunming, provincia de Yunnan, China.

Actualmente, Walvax emplea a más de 1,000 personas y tiene un moderno centro de investigación y desarrollo en la Zona Nacional de Alta Tecnología de Kunming, y una moderna base de producción de vacunas en la Zona de Alta Tecnología de Yunnan Yuxi.

CanSino Biologics 

Esta biofarmacéutica se fundó en 2009 en Tianjin, China. 

En su historial tiene una vacuna aprobada para la enfermedad por el virus del Ébola (Ad5-EBOV) y 16 vacunas candidatas. 

Además, desde marzo de 2019, cotiza en la Bolsa de Hong Kong con un precio de 223 dólares de Hong Kong; en lo que va del año sus papeles acumulan un alza de 278.3%, según Investing. 

CanSinoBIO ha desarrollado cuatro tecnologías de plataforma clave, incluida la vacuna de vector viral basada en adenovirus, la conjugación, el diseño y la recombinación de la estructura de la proteína, así como las tecnologías de formulación de vacunas.

Sanofi 

La historia de Sanofi se remonta al Siglo XVIII y proviene de la fusión de varias empresas, pero la más reciente se dio en mayo de 1999 entre Sanofi y Synthélabo.

En agosto de 2004, Sanofi-Synthélabo adquirió Aventis. La toma de posesión se concretó el 31 de diciembre de ese año, dando a luz a Sanofi-Aventis. 

Y el 6 de mayo de 2011, Sanofi-Aventis simplificó su nombre a Sanofi.

Esta compañía cotiza en la Bolsa de París desde 1999 y actualmente sus títulos cotizan en 87.60 euros; en lo que va del año acumulan una pérdida de 2.2%, según Investing.

 

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La carrera por la vacuna contra el COVID-19 suma otro participante a la recta final, ‘#SputnikV, la apuesta rusa contra el coronavirus, aún debe completar las pruebas finales, lo que genera preocupación entre algunos expertos por la velocidad de su aprobación, pero el sector empresarial ruso ha dicho que espera ponerla en producción en masa para fines de año. Su aprobación por el Ministerio de Salud anticipa el inicio de un ensayo a escala más grande con miles de participantes, comúnmente conocido como ensayo de Fase III. Dicho ensayo, que requiere de una cierta tasa de participantes contraigan el virus para comprobar el efecto de la vacuna, normalmente constituye el precedente esencial para otorgar a la vacuna la aprobación regulatoria. Los organismos reguladores de todo el mundo han reiterado que las prisas por desarrollar una vacuna contra el COVID-19 no deberían comprometer su seguridad. Sin embargo, estudios recientes muestran una creciente desconfianza de la ciudadanía sobre los esfuerzos de los gobiernos por producir cuanto antes una vacuna de este tipo.

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