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6 de noviembre 2019 | 4:36 pm

El plan de conectividad universal del presidente Andrés Manuel López Obrador no solo detonó la creación de CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, sino que también abrió la puerta para que algunas empresas vieran una oportunidad de hacer negocio al conectar zonas rurales remotas.

Si bien la empresa del Estado al frente de Raymundo Artis Espriú tiene pendiente emitir los lineamientos bajo los cuales va a operar y así saber quiénes podrían sumarse al proyecto, ya un par de empresas ‘levantaron la mano’ para hacer negocio en México y conectar zonas rurales.

El plan de la actual administración de ofrecer internet gratuito en todo México ‘echó por tierra’ el proyecto de la Red Troncal gestado en el gobierno de Enrique Peña Nieto, que ya tenía a varias empresas interesadas en echarla a andar.

Pese a ello, el nuevo escenario trajo al país a jugadores como Spica Telecom y Viasat, dos empresas que buscan fortalecer su presencia en México al ofrecer conectividad en zonas rurales, cada una con una tecnología y objetivos distintos.

‘HAI’, la red que apuesta a las zonas rurales

Spica Telecom, una empresa dedicada a la implementación de la última milla, acaba de lanzar ‘HAI’, un operador que ofrece servicio en zonas rurales a bajo costo, con el objetivo de impulsar el uso de herramientas digitales para escalar a más servicios.

La compañía liderada por William Nazaret, quien hace una década fuera CEO de Maxcom, planea invertir en el próximo lustro 1,600 millones de pesos, cuatro veces más que lo que ha invertido en los cinco años que lleva operando en el país.

Para el empresario, detonar el progreso en el campo mexicano supone de dotar al comercio interno y al pequeño comercio con herramientas digitales.

No se puede ser exitoso en el mercado rural si uno no hace los productos pensando en las necesidades de las personas y en el poder de compra de la gente

subrayó Nazaret.

Entre los sectores de interés para Spica Telecom están las remesas, la agricultura, la ganadería, la construcción, la industria textil y la minería, pero principalmente el comercio interno que, en su opinión, adolece de algunas ineficiencias que se derivan de la ausencia de plataformas digitales.

Viasat, por satélite

Aunque esta empresa ya ofrece servicio con tecnología satelital en algunas zonas del país, mantiene pláticas con el gobierno para entender cuáles son los objetivos a largo plazo, aunque reconoce que tiene que ser ‘muy flexibles’ para mantener un método que les permita trabajar.

En entrevista con EL CEO Fernando Corona, director en Latinoamérica para Viasat Inc, dijo que el tiempo contemplado para echar a andar el proyecto es fundamental para los planes de conectividad universal. 

Por el momento, dijo el directivo, la compañía está tratando de cubrir las áreas más importantes, que hacia adelante le permitirá a Viasat hacer uso de aplicaciones que necesitan más ancho de banda.

Tenemos un potencial de casi 1.8 millones de personas que podemos conectar, la idea es ir a las comunidades que no tienen ningún tipo de conectividad con internet, ahí estamos trabajando para los usuarios

Control total del gobierno, un riesgo

De acuerdo con el estudio “Modelos de inversión para reducir la brecha digital. Guía indispensable para gobiernos y hacedores de política pública en América Latina” de Ovum, con este esquema se corre el riesgo de que, en principio, se incumplan los objetivos de cobertura.

Esto podría ocurrir ante la falta de experiencia para administrar una empresa de telecomunicaciones y desplegar redes.

Para Ovum, la escasez de recursos y planes comerciales poco claros explican por qué en la mayoría de los países, las empresas estatales apenas han alcanzado los objetivos de cobertura, velocidad o calidad de servicio, lo que en muchos casos derivó en privatización.

Otras de las complicaciones que destaca la consultora en este esquema son la asignación ineficiente de los recursos públicos, el foco en redes troncales y servicios mayoristas, el alto riesgo de corrupción y la neutralidad competitiva.