Powell efectivo

21 de agosto 2020 | 5:00 am

Los principales bancos centrales del mundo, encabezados por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), actuaron de manera coordinada ante el impacto económico provocado por la pandemia del COVID-19, sin embargo, sus medidas pueden desencadenar otra serie de preocupaciones y presiones.

A mediados de marzo, cuando el COVID-19 pasó a ser un tema mundial y no solo de Asia, la Fed anunció compras por 500,000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 200,000 millones de dólares en valores respaldados por hipotecas. El 23 de marzo, dijo que sus compras serían ilimitadas.

La inyección de liquidez, a través de compra de bonos del Tesoro (treasuries) y valores respaldados por hipotecas, también abarcó a bonos corporativos, sin importar si tenían o no grado de inversión.

‘Ángeles caídos’, entre los beneficiados por el exceso de liquidez

La inyección de liquidez no sólo genera un alivo en la crisis provocada por el COVID-19, también genera una búsqueda de rendimiento por parte de los inversionistas ante la caída en las tasas de interés. Esto tiene un doble efecto, además de incrementar el apetito por riesgo, disminuye el costo de oportunidad para el inversionista

dijo Fernando Bolaños, director de valuación de portafolios de Responsible Research.

Bonos distorsionados

El programa de estímulos para comprar deuda pública a modo de inversión, conocido como Quantitative Easing (QE) provoca que la demanda y el precio de los treasuries suba y la tasa de rendimiento disminuya.

Este jueves, un treasury a 10 años daba un rendimiento de 0.64%, inferior al de un bono mexicano a 10 años, denominado en pesos, que era de 5.9%.

Las medidas dieron como resultado que la hoja de balance de la Fed pasara de 4.17 billones de dólares, a finales de febrero, hasta un récord de 7.17 billones de dólares a mediados de junio (alrededor de 7 veces la economía de México).

Mientras activos como bonos dan rendimientos acotados, la parte de renta variable no solo borró el impacto del COVID-19, los principales índices se encuentran en máximos históricos.

Los indicadores de desempleo y actividad económica contrastan con el desempeño de ciertos activos, como acciones. Si bien, los mercados se mueven con base en expectativas, en esta ocasión el exceso de liquidez estaría distorsionando las percepciones de riesgo

dijo Guillermo Delgado, director de Operaciones en Black WallStreet Capital.

Choque de realidad

En la semana del 15 de agosto se presentaron 1.1 millones de solicitudes iniciales de seguro por desempleo, por encima de lo estimado por los analistas. En el segundo trimestre del año, el PIB de Estados Unidos se contrajo 32.9%, a tasa real ajustada y anualizada.

La inyección de liquidez y bajas tasas de interés, si se mantienen por un periodo extenso, podrían generar un exceso de riesgo por parte de los inversionistas, generando ‘burbujas’ en algunos activos. En la parte macroeconómica podría ser un factor de incremento de inflación hacia los siguientes años, de acuerdo con Bolaños.

¿Supiste que las acciones de Tesla rompen techo de 2,000 dólares?

Vanguard, uno de los principales administradores de activos del mundo, dijo en su ‘panorama económico y de mercado’ que la respuesta en términos de adaptación de la política monetaria y el apoyo de la política fiscal ha sido impresionante en su velocidad y escala. Todo luce para que la política monetaria permanezca flexible el próximo año.

Una consecuencia de una política monetaria expansiva tan longeva, que está por verse sobre todo en esta crisis, es el efecto que tiene un costo tan bajo de endeudarse en los déficits de los gobiernos y hogares

dijo Jonathan Zuloaga, asesor macroeconómico y de mercados de Columbus.

Prolongar el QE puede impactar en la economía. Un aumento de los precios, menos capacidad de compra de familias y empresas y “puede reducir el efecto positivo del programa, los inversionistas podrían exigir una mayor rentabilidad para cubrir ese riesgo de inflación”, dice un estudio de BBVA.

La bazuca monetaria de la Fed es un respiro para países emergentes

Jerome Powell, presidente de la Fed, ha dicho en múltiples ocasiones los últimos meses que la hoja de balance no es preocupación.