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2 de abril 2019 | 5:00 am

El mercado accionario de China consiguió darle la vuelta a los aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y, el mercado mexicano puede aprovechar esta situación.

El 2018 fue un año desastroso para la renta variable china. Dos de sus principales índices, el Shenzen y el Shanghái, sufrieron ajustes de 30 y 26% respectivamente, desde inicios de febrero hasta finales del año. Pero el rumbo ha cambiado.

A inicios de febrero del año pasado, Estados Unidos comenzó a imponer aranceles de 30% a todas sus importaciones de paneles solares -excepto a Canadá- y un arancel de 20% a sus importaciones de lavadoras, lo que fue considerado como el inicio de la guerra comercial, la cual se enfocó en China.

Poco menos de un año después, los inversionistas dieron un giro drástico en su apetito por empresas chinas.

Desde principios de año incrementamos gradualmente nuestro nivel de inversión, aprovechando las oportunidades en empresas con fundamentales sólidos y valoraciones atractivas, en particular en China

comentó Didier Saint Georges, miembro del Comité de Inversión de Carmignac, administradora de activos francesa.

En el primer trimestre (1T) de 2019, el Shenzen y el Shanghái tuvieron ganancias de 41.82 y 27.12%, respectivamente, suficiente no solo para borrar las presiones del año pasado, sino también para colocarse como dos de los índices con mejor desempeño del año.

El optimismo es uno de los detonantes a favor de los índices chinos y que puede ayudar al resto de la renta variable a nivel mundial, gracias a menores tensiones comerciales entre las dos economías más grandes del mundo.

Estados Unidos ha dicho en varias ocasiones este año que las negociaciones comerciales con China van en el camino correcto, e incluso que un acuerdo puede estar en el horizonte próximo.

Uno de los funcionarios estadounidenses que se ha visto más optimista los últimos días es Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, quien dijo que un acuerdo puede ser alcanzado en el futuro cercano.

Este miércoles, las negociaciones comerciales entre ambos países se retomarán y “se especula que podría haber noticias de un nuevo tratado este mismo mes. Aunque los mandatarios de China y Estados Unidos han manifestado optimismo, el impacto favorable en los mercados ante la posible confirmación del evento no está incorporado 100% en los mercados”, comentó Carlos Ponce, socio Fundador de SNX, Constructores de Patrimonio, en un análisis.

La guerra comercial no es lo único que restó atractivo al mercado accionario chino el año pasado. El temor de que su economía se desacelera más rápido de lo pronosticado, preocupaba a analistas e inversionistas, aunque este lunes hubo un respiro de dicha presión.

El indicador PMI de manufactura china para marzo se ubicó en 50.5 puntos; las tres lecturas anteriores habían llevando al indicador por debajo del umbral de las 50 unidades, lo que tiende a apuntar a una desaceleración y, en el peor de los casos, a una contracción económica.

México, un beneficiado

Un acuerdo comercial y una economía china sólida puede beneficiar al mercado mexicano. “Esto favorecería la inversión en activos de mayor riesgo, incluidos los del peso y (en el corto plazo) es probable que la moneda mexicana recorte parte de las pérdidas de la semana pasada”, de acuerdo con un análisis de CI Banco.

Otro factor que puede ayudar a mercados emergentes, incluido el mexicano, es una Reserva Federal (Fed) dispuesta a recortar sus tasas de interés antes que finalice el año. Si la Fed decide mover a la baja su tasa permitirá que los préstamos sean más baratos que en la actualidad y servirá para inyectar liquidez al mercado.

Dicho movimiento, además de debilitar al dólar y favorecer al peso, también servirá para que el Banco de México tenga más capacidad de maniobra en su política monetaria.

Aunque el optimismo juega a favor de los mercados, no solo chinos, sino a nivel mundial en este momento, el no llegar a un acuerdo comercial o que la desaceleración sea más profunda a lo esperado puede provocar que los inversionistas abandonen posiciones en la renta variable y opten, como lo han venido haciendo, por activos de refugio.