6 de noviembre 2018 | 1:56 pm

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La situación actual con Mohammad bin Salman trae a la memoria lo ocurrido con Saddam Hussein en los 80 y Estados Unidos debe aprender de sus errores, subraya Foreign Policy.

La reacción ante el asesinato del periodista Jamal Khashoggi sorprendió al príncipe saudí, dijo el asesor del presidente estadounidense, Jared Kushner, a The Wall Street Journal.

Su confusión se convirtió en ira una vez que se dijo traicionado por Occidente y amenazado en caso de mirar a otro lado para buscar socios extranjeros, detalló el diario.

Según el análisis de Foreign Policy, “la indignación saudí hacía EU no sería la primera vez que un aliado autócrata de Estados Unidos en Medio Oriente asume que puede actuar con virtual impunidad debido a su acuerdo con Washington de contrarrestar las acciones iraníes”.

El apoyo a Saddam

Años antes de ser el principal enemigo de Estados Unidos, Saddam Hussein recibió el apoyo tanto de ese país como de otras naciones occidentales, lo que terminó una vez que decidió invadir Kuwait en 1990.

Aquel conflicto enseñó a EU a no responder por medio de la fuerza, subraya la publicación especializada, lección que pusieron en marcha en el asesinato de Khashoggi.

La relación entre Sadam Hussein y EU empezó en 1963, cuando la CIA lo apoyó en el golpe de estado contra el general Abdel Karim Kassel, que cinco años antes había derrocado a la monarquía proamericana.

En 1982, el presidente Ronald Reagan eliminó a Iraq de la lista de terrorismo del Departamento de Estado, lo que permitió que EU le diera apoyo durante su guerra con Irán, incluyendo compartir inteligencia.

También facilitaron la compra de precursores de armas químicas y biológicas y el apoyo no terminó incluso cuando Hussein las usó contra Irán y contra sus propios ciudadanos.

Las similitudes con Mohammad

“La concentración de poder en un joven, ambicioso e impredecible par de manos nos está preocupando actualmente tanto como lo hacía en el pasado” dijo a Bloomberg el consultor de Middle East at London’s International Institute for Strategic Studies, Toby Dodge.

Foreign Policy recuerda que el respaldo de EU a Iraq sólo porque se oponía a Irán dio ‘luz verde’ a la invasión de Kuwait, que costó las vidas de 382 militares estadounidenses y provocó el despliegue de más de 500,000 tropas, sin mencionar el impacto humanitario y social que aún se siente.

Actualmente, la administración de Trump hace eco del mismo mensaje que se usó en el pasado ante Iraq y bajo una misma justificación: su postura contra Irán.

“Arabia Saudita es aliado importante y estratégico de Estados Unidos (…) que ha sido un gran socio nuestro”, dijo el Secretario estadounidense, Mike Pompeo, tras el asesinato de Khashoggi.

“Si a Mohammed bin Salman se le permite llegar al trono sin enfrentar consecuencias desde Washington por su comportamiento, es probable que aterrorice a la región durante décadas, tal como lo hizo Saddam”, advierte Foreign Policy.

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