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15 de abril 2019 | 4:07 pm

La catedral de Notre Dame, consumida por un incendio este lunes, fue construida entre 1163 y 1245 en la Isla de la Cité a orillas del río Sena en Francia, bajo el estilo gótico.

El nombre del edificio significa ‘Nuestra señora’ y se estima que en 2017 recibió a 12 millones de visitantes, según la Organización Mundial de Turismo.

En 1991 la Unesco declaró a la catedral como patrimonio de la humanidad.

Ha sido reconstruida en diferentes ocasiones, sin embargo, la más importante fue a mediados del siglo XIX, cuando se remodelaron todas las capillas interiores y altares. También se agregaron estatuas y gárgolas.

La notable aplicación de las nuevas técnicas arquitectónicas del siglo XIII y la armonía entre las esculturas y los elementos arquitectónicos ha hecho de la catedral Notre-Dame de Reims una obra maestra del arte gótico

señala la Unesco en su sitio.

En la parte exterior se distinguen torres góticas de 69 metros de altura. En el acceso principal se ubica la puerta de la virgen, la puerta del juicio final y la puerta de Santa Ana.

Seguido se ubica la galería de los reyes donde se muestran 28 estatuas, que incluyen a los reyes de Israel y Judea.

En su interior destaca el órgano Cavaillé-Coll y los rosetones (ventanas redondas) con un diámetro de 13 metros aproximadamente.

También destaca la escultura La Piedad del artista francés, Nicolás Coustou, la cual está rodeada por las estatuas de Luis XIII y Luis XIV.

Durante la Revolución Francesa, la catedral sufrió numerosos actos vandálicos, en los que se desarmó su aguja, se saqueó su tesoro y las grandes estatuas del pórtico resultaron destruidas.

Los revolucionarios incluso organizaron un “culto de la razón” el 10 de noviembre de 1793, poco antes que el culto católico fuera prohibido en París. La catedral acabó transformada en almacén.

Devuelta al culto en 1802, se convertiría en el personaje central de una novela de Víctor Hugo publicada en 1831. Poco después, Eugène Viollet-le-Duc estará a cargo de su restauración. Trabajó hasta su muerte en las inmensas obras durante dos décadas.

Notre Dame consiguió escapar sin daños en las dos guerras mundiales. Sus campanas sonaron el 25 de agosto de 1944 para anunciar la liberación de París.

En su interior fue celebrada la victoria de la Segunda Guerra Mundial, el inicio del proceso de rehabilitación de Juana de Arco, la boda de Enrique de Navarra, futuro Enrique IV, con Marguerita de Valois y la coronación de Napoleón I.

Más recientemente, se llevaron a cabo entre sus muros las ceremonias fúnebres en honor de los jefes de Estado, como Raymond Poincaré y el general Charles De Gaulle, y de grandes personajes, como el poeta Paul Claudel o el Abad Pierre.

La catedral, que también es un santuario mariano con rango de basílica, asegura sus funciones como edificio religioso: se celebran cinco misas diarias, y siete los domingos. Con las fiestas y las celebraciones excepcionales, son más de 2,000 misas al año.

Notre Dame es también el punto de salida kilométrica de todas las carreteras nacionales que salen de París.

En estos últimos años, el edificio vivió a ritmo de las tragedias que golpearon el país. Sus campanas redoblaron al día siguiente del asesinato de los periodistas y dibujantes del diario satírico Charlie Hebdo en enero de 2015.

Las más altas autoridades civiles y religiosas se congregaron bajo sus bóvedas en julio de 2016 para rendir homenaje al padre Jacques Hamel, degollado por dos yihadistas en su iglesia cerca de Rouen, en el norte.

En septiembre de 2016, cerca de este símbolo de la ciudad, fue hallado un coche cargado con botellas de gas. Un comando de tres mujeres militantes del grupo yihadista Estado Islámico, lo había dejado allí.

En junio de 2017, un yihadista actuando “por Siria” atacó a un policía con un martillo en la explanada delante de la catedral.

Con información de AFP