Ngozi Okonjo-Iweala

15 de febrero 2021 | 10:23 am

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La nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala hizo historia este lunes al convertirse en la primera mujer y la primera africana nombrada al frente de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

Los miembros de la OMC acaban de acordar nombrar a la doctora Ngozi Okonjo-Iweala como próxima directora general de la OMC. La decisión se tomó por consenso durante una reunión especial del Consejo General de la organización hoy

anunció la OMC


Okonjo-Iweala asumirá sus funciones el 1 de marzo y su mandato expirará el 31 de agosto de 2025, aunque puede contender para continuar en el cargo tras ese periodo, explicó el organismo.

“Una OMC fuerte es esencial si queremos recuperarnos plena y rápidamente de la devastación causada por la pandemia de COVID-19”, declaró Okonjo-Iweala, de 66 años, tras su nombramiento.

“Nuestra organización enfrenta numerosos desafíos pero trabajando juntos, colectivamente, podemos hacer la OMC más fuerte, más ágil y mejor adaptada para las realidades actuales”, añadió.

Tanto su nombramiento como el debate previo de los delegados se realizó de forma virtual a causa de la pandemia de COVID-19.

Okonjo-Iweala era la única candidata que quedaba en la carrera, gracias a un amplio consenso y al apoyo de la Unión Africana y la Unión Europea, así como de Estados Unidos tras el cambio de gobierno.

A finales de octubre, el gobierno del expresidente Donald Trump bloqueó el consenso que daría la victoria a la nigeriana.

Dos veces ministra de Finanzas y titular de la cartera de Relaciones Exteriores de Nigeria durante dos meses, Okonjo-Iweala comenzó su carrera en el Banco Mundial en 1982, donde trabajó durante 25 años. En 2012 perdió la carrera por la dirección de la institución financiera ante el estadounidense-coreano Jim Yong Kim.

La próxima directora de la OMC pasó la mayor parte de su vida en Estados Unidos, donde estudió en dos universidades prestigiosas, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Harvard. 

Ahora estará al frente de una institución que, desde su creación en 1995, ha sido dirigida por seis hombres: tres europeos, un neozelandés, un tailandés y un brasileño.

División de opiniones

Su trayectoria académica y profesional impresiona, pero la nueva titular de la OMC también tiene detractores que la critican por no haber hecho más por erradicar la corrupción cuando estaba a la cabeza de las finanzas del país más poblado de África.

Ministra, adoptó tal vez algunas reformas sobre la transparencia, pero cerca de 1,000 millones de dólares desaparecieron cada mes de las cajas del Estado cuando dirigía las finanzas

dijo Sarah Chayes, autora de Thieves of State (Ladrones del Estado, en inglés), libro investigación sobre la corrupción a gran escala

“Hay sed de historias positivas, y en una época donde los asuntos de diversidad se plantean en el debate público, ser una mujer negra juega a su favor”, declaró la autora estadounidense. Pero, según ella, es “una vergüenza que pueda ser tenida en cuenta para ese papel”.

Okonjo-Iweala nunca fue procesada por la justicia por robo a las arcas del Estado, y sus detractores consideran que pudo hacer más para impedir los desvíos de dinero.

“Debió renunciar y desnudar la corrupción”, considera Olanrewaju Suraju, de la ONG nigeriana Human and Environmental Development Agenda.

Y a quienes le reprochan falta de experiencia en el campo del comercio internacional, ella responde: “Trabajé toda mi vida en políticas comerciales”, dijo en un seminario vía internet organizado en julio por Chatham House, un centro de investigaciones británico.

Su visión de la OMC

Okonjo-Iweala fue nombrada en julio enviada especial de la Unión Africana para la lucha contra la pandemia en el continente. Su misión era movilizar apoyos internacionales para enfrentar la crisis económica mundial que afecta de lleno a los países africanos.

Como presidenta de la OMC, tendrá mucho que hacer en un contexto mundial de crisis económica y crisis de confianza en la organización, cuando la liberalización del comercio globalizado es muy criticada.

Según ella, el proteccionismo y el nacionalismo en el mundo aumentó con la crisis y las barreras deberían ser bajadas para relanzar la economía.

Una manera de asegurar una oferta suficiente de vacunas y su equitativa distribución, es suprimir ciertas barreras interpuestas por las leyes sobre la propiedad intelectual y las transferencias de tecnología

afirmó en las páginas de la revista estadounidense Foreign Affairs en abril