17 de abril 2021 | 5:00 am

El parlamento francés está analizando una iniciativa de ley que prohibiría vuelos cortos en rutas domésticas, algo que los analistas están considerando una muestra del tipo de políticas gubernamentales que construirán el futuro de la relación entre el transporte de largas distancias y las acciones públicas para combatir el cambio climático.

“Esta política realmente tiene el potencial de acelerar las alternativas de aviación sustentable”, dijo a Bloomberg Venkat Viswanathan, profesor de la Universidad de Carnegie Mellon. “Entre ellas, podría dar un impulso importante a la aviación eléctrica”.

La iniciativa, que forma parte de una discusión sobre legislatura climática, está siendo discutida por la Cámara baja y, de ser aprobada, aún tendría que ser discutida por senadores. La propuesta centrada en el viaje aéreo propone cancelar todas las rutas que cubren destinos que están conectados por rutas de tren que toman 2.5 horas o menos. 

La iniciativa es una consecuencia del apoyo de 7,000 millones de euros que el gobierno francés otorgó a la división francesa de Air France-KLM la semana pasada.

Como parte de esta medida, el gobierno exigió a la aerolínea que redujera sus rutas nacionales en 40%, en un esfuerzo por reducir sus emisiones. Ahora, el parlamento busca la forma de que los competidores de bajo costo de Air France-KLM no aprovechen los límites que el gobierno ha puesto a la aerolínea. 

La propuesta de ley también contempla futuras excepciones para alternativas de viaje aéreo de bajas emisiones. Excepciones como esta, de ser implementadas a nivel mundial, podrían hacer la diferencia en el desarrollo de la tecnología necesaria para impulsar viajes aéreos cortos, pues sería la única alternativa de las aerolíneas para monetizar ciertas rutas. 

La iniciativa también prohíbe la construcción de nuevos aeropuertos, así como extensiones que puedan aumentar las emisiones de carbono, a menos que se trate de asuntos pertinentes a la salud o a la seguridad nacional. 

La industria de la aviación era la fuente de contaminación de más rápido crecimiento en tiempos recientes y, a pesar de la promesa de algunas empresas de contrarrestar sus emisiones, la legislatura para garantizar estas compensaciones aún no es adoptada a gran escala. 

Los avances tecnológicos tampoco han ocurrido a la velocidad deseada. Airbus anunció el año pasado que estaba trabajando en un jet impulsado por hidrógeno, pero los analistas dudan que el modelo esté listo para comercializarse esta misma década. 

A principios de este año, científicos de la Universidad de Oxford lograron utilizar dióxido de carbono para impulsar aviones mediante una técnica similar a un proceso inverso de quema de combustible. Los científicos dijeron tener socios al interior de la industria de la aviación, pero no se han hecho anuncios públicos después del inicio. 

Delta, KLM y Lufthansa han hecho distintas promesas sobre el futuro de sus emisiones, pero los límites legislativos y los avances tecnológicos podrían ser los dos elementos que dicten el futuro del turismo y el viaje aéreo a nivel mundial.