Economía global bajo presión por conflicto en Medio Oriente, alerta el FMI
El conflicto en Medio Oriente se ha convertido en un nuevo factor de presión para la economía global, al impactar los precios de la energía, los mercados financieros y las condiciones económicas internacionales.
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la problemática se desarrolla en un momento delicado, cuando varias economías comenzaban a mostrar señales de recuperación tras recientes crisis.
Sector energético con contrastes económicos
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita hasta el 30% del petróleo mundial y cerca del 20% del gas natural licuado, ha distorsionado de forma significativa los precios en los mercados energéticos, según la Agencia Internacional de Energía. Este escenario genera ganadores y perdedores entre las economías globales.
En ese contexto, Asia y Europa se encuentran entre las regiones más afectadas. En Asia, el encarecimiento del combustible incrementa los costos manufactureros y reduce el poder adquisitivo.
Europa, resurge el riesgo de una crisis energética similar a la de 2021-2022, especialmente en países con alta dependencia del gas, como Italia y Reino Unido.
Para las economías importadoras de combustible, esto se traduce en un impuesto repentino y considerable sobre la renta
afirmó el FMI.

En contraste, los países exportadores de petróleo —principalmente en Medio Oriente, África y América Latina— podrían beneficiarse del alza de precios, aunque con limitaciones si enfrentan restricciones comerciales.
Cadenas de suministro bajo presión
El conflicto también está alterando las rutas comerciales globales. El desvío de embarcaciones, el aumento en los costos de transporte y las interrupciones en el tráfico aéreo en el Golfo están encareciendo y retrasando el comercio internacional.
Esto convierte cualquier aumento repentino en los precios de los fertilizantes y los alimentos no solo en un problema económico, sino también sociopolítico
se lee en el documento.
Otros sectores también enfrentan riesgos. Materiales estratégicos como el helio, clave para semiconductores, y el níquel, esencial para baterías, podrían verse afectados.
Inflación al alza por conflicto en Medio Oriente
El encarecimiento prolongado de la energía y los alimentos amenaza con impulsar la inflación global. Históricamente, el aumento en los precios del petróleo se traduce en mayores costos de transporte y producción, que terminan trasladándose al consumidor.
Se prevé que el impacto es más severo en países de bajos ingresos, donde los alimentos representan hasta el 36% del gasto de los hogares, convirtiendo el alza de precios en un riesgo no solo económico, sino también social.
Además, existe el caso de que las expectativas inflacionarias se desanclen. Si empresas y trabajadores anticipan inflación persistente, podrían ajustar precios y salarios, dificultando el control por parte de los bancos centrales sin afectar el crecimiento.
La guerra no solo eleva la inflación actual, sino que también aumenta el riesgo de que las expectativas se vuelvan menos sólidas
anticipó el FMI.
Mercados financieros más volátiles
En paralelo, los mercados financieros han reaccionado con volatilidad. Las bolsas han registrado caídas, mientras que los rendimientos de los bonos han aumentado, endureciendo las condiciones financieras a nivel global.
Según el FMI, esto complica el panorama para gobiernos y empresas, especialmente en mercados emergentes, donde el costo del financiamiento se eleva y la refinanciación de deuda se vuelve más compleja.
Por otro lado, países con mercados financieros sólidos o amplias reservas —como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Brasil o Ecuador— tienen mayor capacidad para absorber el impacto, aunque no están exentos de riesgos.
Finalmente, el alcance del daño económico dependerá de la duración e intensidad del conflicto: un episodio breve podría generar solo un desequilibrio temporal, mientras que uno prolongado tendría efectos más profundos en la economía global.
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