Conflicto EU-Irán: la pugna de Washington por el ‘oro negro’
A principios de año, el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, sorprendió al mundo con su irrupción en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y, con ello, abrir el mercado petrolero de ese país a las grandes transnacionales. Ahora, en coordinación con Israel, ha iniciado un enfrentamiento contra Irán, una nación estratégica por la abundancia de recursos como petróleo y gas natural.
Aunque oficialmente la administración estadounidense ha señalado a la dictadura de Alí Jameneí como la razón para incursionar en territorio iraní, detrás de la ofensiva existiría un objetivo más estructural: el acceso a recursos naturales clave, como ocurrió en Venezuela, de acuerdo con especialistas consultados por EL CEO.
Estados Unidos persigue un objetivo común: asegurar la independencia en la obtención de materias primas esenciales, como petróleo crudo, gas, minerales críticos y tierras raras para fortalecer su economía
explicó Ramses Pech, especialista en energía.

Por su parte, Dejan Mihailovic, profesor e investigador del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, sostuvo que las vastas reservas energéticas de Irán son el verdadero factor que empujó tanto a Washington como a Tel-Aviv a escalar el conflicto.
El motivo de Estados Unidos junto con Israel no es el cambio de régimen; eso difícilmente ocurrirá con la magnitud de esta intervención
comentó el académico.
La jugada de Estados Unidos
Históricamente, Estados Unidos ha buscado garantizar el acceso a recursos que no puede obtener plenamente en su propio territorio. En ese contexto, Pech hace referencia al concepto Energy Dominance, doctrina impulsada por Donald Trump desde su primer mandato, pausada durante la administración de Joe Biden y reactivada con el regreso del republicano a la Casa Blanca.
Además de políticas como “Drill, baby, drill”, la imposición de aranceles y el impulso a acuerdos comerciales enfocados en minerales críticos y tierras raras, el mandatario ha fortalecido alianzas estratégicas para impulsar esa visión en materia energética.
Mediante acciones decisivas, Estados Unidos ha recuperado su posición como principal productor y exportador mundial de energía, impulsando el crecimiento económico, reduciendo los costos para las familias y fortaleciendo la seguridad nacional
se lee en el portal de la Casa Blanca.
Influencia en el precio del barril
Pech señaló que, con el control del petróleo venezolano, Washington podría influir para mantener el precio del barril entre 55 y 65 dólares, un rango que ayudaría a contener los precios de la gasolina en Estados Unidos y evitar presiones adicionales sobre la inflación.
Para el especialista, los movimientos recientes del gobierno estadounidense forman parte de una estrategia más amplia, para desestabilizar a gobiernos con los que mantiene tensiones y, al mismo tiempo, contribuir a mantener los precios internacionales del crudo en niveles manejables.
En este contexto, la toma del crudo venezolano y las condiciones impuestas para abastecer a Cuba afectan directamente a la isla. Asimismo, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha obligado al Kremlin a reorganizar sus exportaciones energéticas; hacia 2028 podría verse forzado a reducir precios para sostener sus ingresos y financiar su ofensiva contra Kiev.
En el caso de Irán, el desenlace es incierto. Si se produce un cambio de régimen, Estados Unidos podría acceder directamente a sus recursos energéticos. Si no ocurre, un conflicto prolongado podría presionar a Teherán a vender su petróleo con descuentos para financiar su aparato militar.

Producción, poder y dominio global
Mihailovic subrayó que la mayoría de los conflictos bélicos tienen como trasfondo el control de recursos estratégicos, aunque el discurso público priorice otras justificaciones.
El académico enfatizó que, desde hace décadas, el país que domina el sistema internacional es aquel que controla la producción de bienes y servicios, pues ello le permite influir en las rutas comerciales y obtener ventajas en el comercio global.
“Domina porque tiene la moneda con la que impone su poderío financiero y, finalmente, exhibe su poder militar”, sentenció.
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