9 de enero 2020 | 4:09 pm

No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla. 

Será el 31 de enero cuando el Reino Unido abandone de manera oficial a la Unión Europea luego de que el Parlamento británico aprobó este jueves el proyecto de ley que avala el divorcio.

Con 330 votos a favor y 231 en contra, el proyecto permite que el primer ministro Boris Johnson pase la página de una de las crisis políticas más profundas de Gran Bretaña en décadas y pone fin al temor a una salida intempestiva que había perjudicado a la economía. 

Es hora de terminar el Brexit y es lo que hace este proyecto,

dijo el ministro para el Brexit, Stephen Barclay, a los legisladores tras horas de debate en el Parlamento.

La legislación ahora va a la cámara alta del Parlamento y se espera que se convierta en ley en las próximas semanas, dejando suficiente tiempo a Gran Bretaña para minimizar las dificultades económicas de la salida.

¿Qué sigue?

El texto pasará la semana que viene a la Cámara de los Lores, donde se espera que no tenga contratiempos para lograr el aval. 

Se prevé que el proceso concluya, con la firma de la ley por la reina Isabel II, el 22 o 23 de enero.

 Así, el 31 de enero, tres años y medio después del referéndum de 2016 en que 52% de británicos votó por el Brexit, el Reino Unido pondrá fin a 47 años de tumultuosa relación con la UE.

 Y el bloque, por primera vez en su historia, perderá un país miembro y a cambio tendrá un poderoso competidor comercial y financiero a sus puertas.

Este acuerdo que permite un divorcio suave y una transición hasta diciembre de 2020 para evitar rupturas abruptas y negociar la futura relación, además, deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo.

 ¿Qué establece el proyecto de ley?

Periodo de transición 

El texto prevé un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020, durante el cual los británicos seguirán aplicando y beneficiándose de las normas europeas.

La transición busca evitar una ruptura abrupta, especialmente para las empresas, y dar tiempo para negociar la futura relación entre Londres y la UE, lo que se anuncia muy difícil en el tiempo disponible.

 Según el acuerdo, este periodo puede prorrogarse una vez, y de mutuo acuerdo, hasta el final de 2022 como máximo, pero Johnson se niega a hacerlo.

Derechos de los ciudadanos

Los 3.2 millones de europeos que viven en el Reino Unido y los 1.2 millones de británicos residentes en el continente podrán seguir estudiando, trabajando, recibiendo subsidios y reuniendo a sus familias como hasta ahora. 

Acuerdo de libre comercio

En una “declaración política” que acompaña al Tratado de Retirada, la UE y el Reino Unido establecen su intención de alcanzar una relación comercial posbrexit “sin aranceles aduaneros ni cuotas”.

A cambio, Bruselas exige “garantías” sobre el respeto de condiciones de competencia justas.

El objetivo es evitar que el Reino Unido se convierta en un competidor “desleal” a las puertas de la UE que no cumpla con las normas sociales, fiscales y ambientales del bloque.

Sin embargo, las discrepancias aparecieron incluso antes del inicio de la negociación.

Johnson, que afirma no querer alinearse con las normas europeas, insiste en concluirlo antes de final de año para no ampliar el periodo de transición.

En tanto, la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió el miércoles que si por la falta de tiempo no se logra un acuerdo completo el Reino Unido podría perder su acceso abierto al mercado único de su principal socio comercial.

Aduanas en Irlanda del Norte

En tanto, Irlanda del Norte permanecerá en el territorio aduanero del Reino Unido, pero respetará las regulaciones del mercado único europeo para poder mantener abierta la frontera terrestre con la República de Irlanda, país miembro de la UE.

Esto implicará realizar controles reglamentarios entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, cuya disposición provocó la ira de los unionistas norirlandeses del DUP que la consideran como un ataque a la integridad del Reino Unido.

Cuando entren en Irlanda del Norte productos procedentes de terceros países, por ejemplo Estados Unidos, destinados a permanecer en la provincia, se aplicarán los aranceles británicos.

Por el contrario, si la mercancía llegada de terceros países está destinada a entrar en la UE a través de Irlanda del Norte, las autoridades británicas aplicarán los aranceles de la UE.

Con información de AFP