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10 de mayo 2019 | 5:00 am

El Gobierno de México comenzó a repartir las tandas para el bienestar en marzo pasado, con el objetivo de fomentar el crecimiento de pequeños negocios.

Sin embargo, de acuerdo con expertos, las cantidades ofrecidas no facilitan este crecimiento y tampoco suplen los empleos generados por las pymes que estaban siendo apoyadas por el desaparecido Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem).

Los apoyos pueden funcionar para changarros, pero a un emprendimiento formal que está pensando en crecimiento le va a ayudar poco. La cuota máxima de 40,000 pesos es prácticamente lo que te cuesta un acta constitutiva y el notario. No es un impacto significativo

Diego Martínez de Velasco, Director, CEDE Ibero

Sin embargo, el impacto positivo de los microcréditos en estos changarros tampoco está garantizado.

Jaime Rico, socio de CE Consulting, considera que puede tratarse de una labor de fiscalización y recaudación de RFCs, más que de impacto económico.

“Seis mil pesos en una miscelánea te duran para 20 días de inventario (…) tus ventas no crecerán, pero sí podrás surtirte sin acudir a préstamos. Las ganancias de este inventario difícilmente se invertirán en otras áreas del negocio, y esto podría provocar incluso créditos de auténtico fondo perdido”.

El problema radica en la falta de capacitación y requisitos para el otorgamiento de las tandas para el bienestar, pues sin este valor agregado es complicado aumentar las ganancias y orientar a los propietarios que acceden a los fondos sobre sus posibilidades de crecimiento.

Ambos expertos consideraron también que el INADEM, pese a su corta vida (seis años), consiguió fomentar la inversión privada y extranjera, y lamentó que la actual administración no haya hecho inmediatamente público qué dependencia supliría sus responsabilidades.

Suplir al Inadem, ¿tarea de todos?

La respuesta que el gobierno ha dado a las asociaciones de emprendedores es que existirán asesorías técnicas y asignación de recursos descentralizados a nivel local.

En la última plática que tuvimos con el gobierno de la Ciudad de México (en enero) nos platicaron que en los diferentes ayuntamientos van a tener centros de capacitación donde las personas que quieran iniciar un negocio se puedan acercar. Estos centros van a manejar una metodología común, pero no nos la quisieron compartir

Diego Martínez de Velasco, Director, CEDE Ibero

En esta reunión, el gobierno de CDMX también explicó que los fondos serán manejados de forma transversal y asignados según la dependencia más compatible con la naturaleza del proyecto. Es decir, si tienes un proyecto de energía renovable, tendrías que acercarte a la Secretaría del Medio Ambiente para conocer más sobre recursos y asesorías disponibles.

La existencia de esta alternativa a nivel estatal no significa que no habrá institutos a nivel nacional.

Uno de los grandes aciertos del Inadem, de acuerdo con los propios emprendedores, fue su capacidad de generar un ecosistema que acercaba a los potenciales empresarios con expertos e inversionistas.

La naturaleza dispersa del modelo estatal podría complicar estos procesos de vinculación, pero una unidad federal podría solucionarlo.

Ambos expertos expusieron que, a pesar de la falta de apoyo público, el ecosistema emprendedor es lo suficientemente sano como para mantenerse a flote durante un largo tiempo.

Martínez explicó que las empresas más afectadas serán las que apenas están comenzando, pues será más difícil aterrizar recursos a fondo perdido que les permitan realizar las operaciones necesarias antes de que una compañía sea rentable.

Las pymes tienen un promedio de vida menor a cinco años en México, por lo que resta ver si este promedio bajará aún más sin apoyos gubernamentales.