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2 de diciembre 2019 | 10:27 am

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) analiza un cambio en el manejo de su política monetaria con miras a que la inflación supere el objetivo, que actualmente es de 2%. 

Este cambio se daría tras la revisión anual de las herramientas de política monetaria, la cual concluye el próximo año, y en la que funcionarios han coincidido en recomendar que el banco central de EU realice esa modificación. 

Lael Brainard, integrante de la Junta de Gobernadores de la Fed, señaló hace unos días que se debería pasar de un objetivo de inflación estricto de 2% a una promesa “flexible” que promediaría ese nivel con el paso del tiempo.

Después de periodos sostenidos en los que la inflación quede por debajo de su meta, su idea sería dejar que el ritmo de los aumentos de precios supere el 2% durante aproximadamente la misma cantidad de tiempo, agregó, para compensar por la “inflación perdida”.

Por ejemplo, si durante un periodo de cinco años la inflación promedió 1.5 a 2%, la Fed “apuntaría a resultados de inflación en un rango de 2 a 2.5% para los siguientes cinco años”, señaló.

Cambiar el objetivo de la Fed en vez de comprometerse con un resultado sería “más sencillo de comunicar” y no ataría las manos de los encargados de formular políticas en el futuro, agregó.

Según Brainard, su concepto es menos estricto que otras propuestas que han aparecido como parte de una revisión de la política monetaria de la Fed.

 La integrante del banco central es la primera de la junta de gobernadores que hace un llamado explícito para un cambio particular en los métodos de la Fed para controlar la inflación. 

En tanto, el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren dijo al Financial Times que con esta nueva política sería necesario dejar claro que, para lograr que la inflación sea de 2% en promedio, no se pueden tener solo mediciones por debajo de ese nivel.

En diversas reuniones y discursos, el banco central de EU ha expresado preocupación ante la posibilidad de que su política de tasas de interés será menos efectiva si las expectativas de inflación quedan ancladas permanentemente en niveles bajos, tal como ha ocurrido en Japón y la Unión Europea.

La meta de inflación de 2% se estableció en 2012. 

Con información de Reuters