26 de abril 2019 | 5:00 am

“Un sistema de salud como el que tienen en Canadá, Reino Unido, Dinamarca. De lo mejor”, prometió el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia de prensa del 3 de enero de este año. Para ello estableció una meta de dos años. Pero, ¿cómo es el sistema de salud de estos países?, ¿qué los hace mejores al mexicano? y ¿qué tan fácil sería emularlos en nuestro país?

Reino Unido

El Servicio Nacional de Salud (NHS) de Reino Unido fue fundado en 1948, cinco años después del IMSS. Desde su concepción añadió a los doctores a la nómina del estado, por lo que todas las consultas y operaciones son gratuitas. A cada paciente se le asigna un consultorio según proximidad, así que el tiempo de espera para obtener una consulta depende en gran medida de la demanda.

Los medicamentos tienen un costo unitario de 9 libras (alrededor de $220), aunque son gratuitos para niños menores de 16 años, jóvenes menores de 19 que están estudiando, adultos mayores, mujeres embarazadas o con niños menores a un año, y pacientes con condiciones crónicas. Los ciudadanos de escasos recursos también pueden aplicar para obtener excepciones.

El acceso a la atención médica no se ve afectado por el nivel socioeconómico del paciente. El sistema está disponible para todos, sin costo, y se hace un esfuerzo para garantizar equidad en el tratamiento a lo largo del país, aunque esto pueda resultar difícil de conseguir dadas las distintas necesidades en cada región. Pero esa es la meta
Pat Thane, catedrática del Departamento de Economía Política de King’s College London

Thane destacó también que, en los últimos años, el NHS se enfrenta a recortes presupuestales que el partido conservador ha impulsado. De acuerdo a la Confederación de Servicios Nacionales de Salud, el NHS gasta $4,192 USD por paciente, esto es equivalente a 9.75% del PIB de Reino Unido.

Canadá

El sistema canadiense comenzó a implementarse estado por estado en 1947 y adquirió cobertura nacional en 1972. Se trata de un sistema “mixto”, pues los doctores no son empleados públicos, sino que emiten facturas directamente al gobierno, sin intervención alguna de los pacientes y sin que estos paguen costo alguno.

Las medicinas no están incluidas en el plan de salud estatal, por lo que los canadienses dependen de la adquisición de seguros privados o la oferta de seguros por parte de empleadores para poder cubrir estos gastos.

Las principales críticas al modelo, de acuerdo con un estudio de Queen’s University Ontario, son los largos tiempos de espera para cirugías selectivas, así como la falta de eficiencia y coordinación entre doctores en la atención del paciente.

Canadá gasta $4,644 USD por paciente, lo que equivale a 10.34% de su PIB.

Dinamarca

El sistema danés no tiene una fecha de nacimiento específica, pero sus orígenes pueden remontarse a 1946, cuando el gobierno aprobó la primera ley hospitalaria “con el objetivo de asegurar un tratamiento igualitario para toda la gente en Dinamarca”.

Aunque el país nórdico tiene dos tipos de seguros, más de 99% de la población está suscrita a la cobertura “Tipo 1”, donde los pacientes son asignados a sus consultorios más cercanos y atendidos por doctores empleados por el gobierno, todo esto sin costo alguno. Los medicamentos tampoco tienen costo.

La crítica más recurrente al sistema es la falta de personal, pero su naturaleza descentralizada (regulada por gobiernos locales, y no por el federal) ha traído también denuncias de desigualdades en el trato según el nivel socioeconómico y la raza de los pacientes. En 2015 el Ministro de Salud anunció la renuncia al viejo modelo para buscar “calidad más simple y focalizada”, con mayores responsabilidades para el gobierno federal.

Dinamarca gasta $5,199 USD por paciente, es decir, 10.37% de su PIB

México

“El corazón del problema es que no existe un sistema de salud universal. En vez de tener IMSS, ISSSTE y Seguro Popular, tener un sistema único que te permita tener más control sobre el tipo de servicios de salud que proporcionamos. El servicio de salud que proporciona el Estado es ineficiente porque es disperso”, explica Ricardo Alvarado, investigador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Alvarado señala que esta dispersión provoca clínicas saturadas por la demanda local, lo que conlleva a largos tiempos de espera y desabastos en algunas instalaciones. Este concepto de “Rectoría del Estado” debería fungir como un planeador central que detecte las necesidades de salud pública y planifique la forma de atenderlas con mayor eficiencia.

El mayor problema de esta ausencia de autoridad es la apertura de ventanas de discrecionalidad en las compras, lo que representa riesgos de corrupción en el sector. Alvarado cree que la propuesta de AMLO de consolidar las compras a través de Hacienda podría ayudar a resolver el problema. En este sentido, el ‘modelo a seguir’ debería ser el IMSS, que ha logrado una buena percepción de los usuarios y un modelo de negocios más viable.

Si la meta es ser Dinamarca, vamos primero a ser Uruguay y de ahí Colombia. Vamos paso a paso

Ricardo Alvarado, Investigador de Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad

Dada la naturaleza descentralizada de la salud en México, es difícil calcular el costo por paciente, pero el gasto total en el sector salud alcanza los 601 mil 333 millones de pesos: apenas 2.4% del PIB.