Petróleo, la brújula fiscal de Hacienda en 2026
Para la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el petróleo —y en particular de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME)— será un factor determinante para el nivel de ingresos del gobierno federal durante 2026. Conflictos internacionales, ajustes en la producción global y la posible reincorporación de barriles venezolanos al mercado reconfiguran un escenario volátil que pone a prueba las estimaciones oficiales y los planes de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Proyectar el precio del petróleo no es tarea fácil. A diferencia de otras variables, su comportamiento no depende solamente de la oferta y la demanda, sino de factores geopolíticos capaces de alterar el mercado en cuestión de horas. En 2026, ese riesgo volverá a pesar sobre las finanzas públicas.
El 2026 inició con las acciones militares de Estados Unidos en Venezuela con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro. Más allá de las presiones previas de Donald Trump —quien lo acusó de “narcotráfico” y de aferrarse ilegítimamente al poder—, el mensaje que mandó Washington es que busca administrar Venezuela y abrir la puerta a la inversión de empresas petroleras en el país sudamericano.
A este episodio se suma el frente abierto entre Estados Unidos e Irán, que derivó en petroprecios por encima de los 100 dólares por barril.

Las matemáticas de Hacienda
Para este año, la dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora estima que el precio promedio del barril de petróleo mexicano será de 54.9 dólares, por debajo de los 61.8 dólares de 2025.
En lo que va de 2026, el valor de la MME promedió 62 dólares por barril (al cierre del 13 de marzo), por encima de las estimaciones de Hacienda en el Paquete Económico 2026.
Otra de las variables clave es la plataforma de producción, que incluye condensados y la participación de empresas privadas. Para este año se proyecta una producción promedio de 1.8 millones de barriles diarios (mbd); sin embargo, la cifra luce compleja, pues en 2025 se promedió 1.63 mbd.
Hacia adelante, UBS anticipa que el balance del mercado se ajustará en la segunda mitad del año, conforme se desacelere el crecimiento de la producción fuera de la OPEP+. En este escenario, y con una demanda estable, el grupo recuperaría mayor influencia sobre los precios, llevando al Brent a niveles cercanos a 67 dólares por barril hacia finales de 2026.

Pemex y los proyectos de inversión mixta
La apertura del mercado petrolero venezolano a empresas multinacionales elevará la competencia en la región. La posibilidad de que firmas como Chevron —la única que hoy mantiene operaciones en Venezuela—, Exxon o Shell miren hacia el país sudamericano coloca a Pemex en una posición más frágil y alejada de las proyecciones de Hacienda.
El Plan Estratégico 2025–2035 de Pemex contempla más de 20 proyectos de exploración y producción con participación privada mediante esquemas de inversión mixta. De acuerdo con los cálculos oficiales, estos contratos sumarían 425,000 millones de pesos, de los cuales 345,000 millones se destinarían a actividades de exploración y producción.
Aunque el objetivo de Donald Trump de reactivar la industria petrolera venezolana es de largo plazo, la intervención estadounidense ya introduce ruido en las decisiones de inversión. En el corto plazo, el riesgo es que las petroleras congelen proyectos en México y redirijan su atención hacia Venezuela.
El 9 de enero, Trump se reunió con ejecutivos de Chevron, Exxon, Shell y otras compañías para presionarlos a invertir hasta 100,000 millones de dólares en el país sudamericano. Sin embargo, la propuesta se percibe por ahora con escepticismo, ante la incertidumbre política, regulatoria y operativa.
En México, los privados piden certidumbre. Desde Estados Unidos, incluso, se ha señalado al sector energético mexicano como una de las principales barreras no arancelarias para la inversión.
Aun así, fuentes consultadas por EL CEO confirmaron que Chevron, Exxon y BP sostuvieron reuniones con la Secretaría de Energía para analizar su participación en proyectos de exploración y extracción de hidrocarburos en distintos campos del país, con una producción conjunta estimada en alrededor de 200,000 barriles diarios.
Los contratos mixtos podrían aportar oxígeno a la producción nacional en un momento de clara debilidad operativa. No obstante, difícilmente resolverán por sí solos los retos estructurales de Pemex en un año clave, que además se perfila como el último para alcanzar la prometida autosuficiencia financiera.
Ingresos petroleros por encima del billón de pesos
Hacienda estima que los ingresos petroleros alcanzarán 1.2 billones de pesos en 2026, con base en las proyecciones de producción de crudo y condensados. La cifra contrasta con el desempeño de 2025, cuando los ingresos se ubicaron por debajo de los 1.1 billones de pesos aprobados originalmente.
La dependencia también incorpora un escenario favorable en el que un incremento adicional de un dólar por barril en el precio del petróleo podría aportar hasta 11,600 millones de pesos extra a las finanzas públicas.
Estas estimaciones se construyen en un entorno financiero aún restrictivo para Pemex. Al cierre de 2025, la deuda de la petrolera ascendía a 85,000 millones de dólares; no obstante, el gobierno federal sostiene que el año concluyó con un saldo de 84,500 millones de dólares, además de adeudos con proveedores por 28,130 millones de dólares.
Nota del editor: este texto se publicó originalmente en la edición de marzo de la revista de EL CEO, previo al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
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