Economía de México

20 de noviembre 2020 | 11:02 am

México fue ratificado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a la Línea de Crédito Flexible (LCF), pues el organismo ve estabilidad económica en el país en medio de la crisis económica provocada por el COVID-19.

Ante los choques asociados a la pandemia de COVID-19, la economía ha demostrado resiliencia como resultado de la gran solidez de las políticas y los marcos de políticas institucionales

indicó la Comisión de Cambios conformada por la Secretaría de Hacienda y Banco de México

El organismo a cargo de Kristalina Georgieva consideró que esto es resultado de un régimen de tipo de cambio flexible, un marco creíble de metas de inflación, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y un sector financiero bien regulado.

La LCF de México asciende a 61,000 millones de dólares y está diseñada para fines de prevención de crisis, sin embargo, el país nunca ha hecho uso de este mecanismo y desde 2017 la Comisión de Cambios anunció una gradual salida.

Hacia delante, la Comisión continuará evaluando la implementación de una estrategia de salida gradual y ordenada, acorde con el panorama de riesgos que enfrente México

indicó Hacienda y Banxico.

En noviembre de 2019, el FMI renovó la LCF de México por dos años.

La institución manifestó que tanto el gobierno como el banco central tienen una trayectoria de sólida gestión de las políticas y están comprometidos a actuar con prudencia.

El FMI destacó que el país goza de una deuda pública sostenible y finanzas públicas sanas, con una política fiscal sustentada en la ley y riesgos para la deuda manejables.

“Un historial de acceso estable y en términos favorables del Gobierno a los mercados internacionales de capitales. Una posición adecuada de reservas internacionales. Un sistema financiero robusto y solvente, así como una supervisión efectiva del sector”, indicaron en el comunicado.

Sobre la inflación, el FMI consideró que está en niveles bajos y estables, y que las expectativas de mediano y largo plazo están bien ancladas, en el contexto de un marco sólido de política monetaria y cambiaria.