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17 de abril 2019 | 5:00 am

El precio de las gasolinas se ha convertido en el nuevo estandarte de batalla del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien durante su campaña prometió que estos no incrementarían.

La misión se antoja complicada en un escenario en el que los precios dependen de factores internacionales tras su intento de liberalización a inicios de 2017 en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, quien otorgó un estímulo al IEPS para contener un alza abrupta luego de una ola de protestas violentas en varias ciudades del país.

Tan solo del cierre de diciembre a marzo los precios de las gasolinas Magna y Premium aumentaron 3 y 2.1%, respectivamente. En tanto, el gobierno tiene la meta de que los precios de la gasolina y el diésel no aumenten más que la inflación.

López Obrador exhibió el lunes –y lo hará cada semana– a las gasolineras con los precios más altos y más bajos, con la intención de que los empresarios del sector ofrezcan precios más bajos, sin embargo, además de errores que fueron señalados por algunos medios, los especialistas consideran en que esto no servirá para tener combustibles más baratos.

El mercado liberado no existe, es un mercado controlado por Hacienda, pero si quitara el IEPS habría un precio menor para los consumidores finales. El estímulo no llega al consumidor porque se aplica al impuesto. Solo sirve para reducir el pago del impuesto y la única que pierde es Hacienda

comentó Ramsés Pech, consultor de Caraiva y Asociados.

En medio de esto Morena pretendía que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) estableciera un mecanismo temporal para controlar los precios, no obstante, López Obrador dijo que no estaba de acuerdo. “Creo que si hay competencia de verdad, auténtica, puede haber control de precios sin necesidad de imponer y vamos a caminar en ese sentido”.

De acuerdo con Pech, el margen neto de cada estación por el litro de gasolina ha promediado en 1.61% de enero a marzo.

Los precios de los combustibles se determinan respecto a los precios internacionales del petróleo, que a su vez inciden en el precio de la gasolina de la Costa del Golfo, los costos de refinación, del transporte y almacenamiento, así como el margen comercial de la estación de servicio, los impuestos y el tipo de cambio vigente.

En 2018, Hacienda recaudó 187,66 millones de pesos vía el IEPS de combustibles, una caída real de 17.4% frente a los 216,499 millones de pesos de un año antes. Sin embargo mantener el subsidio al IEPS le costó a las finanzas públicas 107,826 millones de pesos, según el Presupuesto de Gastos Fiscales para ese año

México todavía no es un mercado perfecto porque no hay suficientes gasolineras, en el país el volumen de venta de cada gasolinera es tres veces la de Estados Unidos porque no hay suficientes. No tenemos capacidad de almacenamiento, tenemos 2.5 días y en Estados Unidos es de 90 días eso hace que la oferta y demanda sean muy poco flexibles

comentó Luis Miguel Labardini, socio en Marcos y Asociados, consultora especializada en materia energética.

Po ejemplo, mientras que México tiene poco menos de 13,000 estaciones de servicio, Estados Unidos tenía 104,447 al cierre del tercer trimestre del año pasado.

Los especialistas coincidieron en que lo que se necesita es un mercado abierto donde no existan fórmulas que sean controladas por el gobierno.

“Hay que aumentar la capacidad de almacenamiento, para eso se tiene que impulsar proyectos privados que están en curso y tendrán resultados en los próximos años, en algunos casos ya existe, porque sin capacidad de almacenamiento no tenemos flexibilidad en el mercado, solo consumimos el combustible que fluye de las refinerías que vienen principalmente de Estados Unidos”, dijo Labardini.

Para Pech, parte de la solución es eliminar el IEPS y solo cobrar el IVA por cada litro de gasolina. “Exhibir los precios no sirve porque solo es el precio final, pero no ven si hubo un alza en el precio del barril de petróleo, la diferencia entre la terminal de almacenamiento y el de las estaciones”.

Con información de Mara Echeverría.