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7 de junio 2019 | 12:13 pm

Los bonos de Pemex extendieron este viernes su caída después de que dos de las agencias calificadoras de riesgo crediticio más importantes del mundo le dieran malas noticias a la petrolera y al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El jueves Fitch Ratings bajó la calificación de la petrolera más endeudada del mundo por segunda vez en cinco meses, y Moody’s confirmó su calificación, pero cambio la perspectiva de estable a negativa, lo que implica una posible rebaja.

De acuerdo con un reporte de Bloomberg, la deuda en dólares de Pemex con vencimiento en 2027 extendió su caída por segundo día en las operaciones de este viernes temprano.

El instrumento cayó 2.43 centavos a 96.59 dólares a las 8:57 de la mañana en Nueva York, elevando el rendimiento 40 puntos base a 7.02%.

Entre los argumentos ofrecidos por Fitch para su rebaja está el que Pemex continúa subestimando inversiones en su negocio de exploración y producción, lo que podría llevarla en el futuro a una mayor caída tanto de reservas como de producción.

La agencia degradó la nota de la petrolera de largo plazo en moneda extranjera y nacional a BB+ desde BBB-, lo que implicó que perdiera su grado de inversión y entrara a la zona especulativa, también conocida como basura o chatarra. Además, paso la perspectiva de la nueva calificación de estable a negativa.

El cambio en la calificación implica para los inversionistas que los instrumentos de deuda de Pemex tienen un alto riesgo de impago.

Las medidas recientes del gobierno para rescatar a Pemex, cuya deuda financiera al primer trimestre de 2019 asciende a 106,500 millones de dólares, no lograron convencer a Fitch de que la petrolera podría revertir 14 años de caídas en la producción, expuso Bloomberg.

Ayer mismo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador mostró su desacuerdo con la degradación a la nota de Pemex con el argumento de que la calificadora castigo doblemente las finanzas de México. Lo mismo hizo la petrolera.


No es la primera vez que la calificación de un gigante petrolero latinoamericano es llevada al terreno basura o especulativo, recordó Bloomberg.

El medio indicó que en 2015 la brasileña Petroleo Brasileiro SA se convirtió en el mayor emisor corporativo sin grado de inversión en medio de una caída del precio del petróleo y un escándalo de corrupción que envió a algunos de sus proveedores a la protección de la quiebra.

La petrolera requiere crecer sus inversiones para revertir un prolongado declive de su producción, que cayó de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 al promedio de 1.6 millones en la actualidad.

Este panorama, sumado a la contracción de 0.2% de la economía mexicana en el primer trimestre frente al periodo previo, anticipan un camino muy difícil para que el presidente López Obrador pueda cumplir con sus promesas de lograr un crecimiento económico del 2% este año.

Con información de AFP