Uno de los integrantes de la Junta de Gobierno de Banco de México (Banxico) señaló distintos factores en el combate contra la inflación y uno de ellos es la ‘paciencia y suerte’, de acuerdo con las minutas correspondientes a la decisión de política monetaria de finales de junio.

El cuarto (factor) se caracteriza por una combinación de paciencia y suerte. Paciencia para esperar que los choques existentes se disipen y suerte para que nuevos choques no aparezcan

dijo este integrante de Banxico.

Sobre el primer factor, este miembro planteó que se debe llevar la postura monetaria a un terreno restrictivo, pues a pesar de que en junio del año pasado inició el ciclo de alzas a la tasa de referencia “las expectativas de inflación aumentaron de tal forma que la postura monetaria se encuentra apenas en la parte inferior de la zona neutral”.

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Tras subir la tasa en 75 puntos base a 7.75% y con las revisiones al alza en la inflación, dijo que será necesario aplicar otro de la misma magnitud en la próxima reunión, programada para agosto.

Analistas consultados por Citibanamex también prevén que en la próxima reunión Banxico suba en 75 puntos base la tasa y se ubique en 8.50%.

Este escenario es más probable que suceda, luego de que el INEGI reveló que la inflación llegó a 7.99% anual en junio, por encima de las expectativas del mercado y su nivel más alto para un mismo mes desde el 2000.

Necesario que la inflación baje en EU

Como segundo factor, este integrante dijo que una condición necesaria, aunque no suficiente para que disminuya la inflación en México, es que baje en Estados Unidos.

La inflación en ese país ha alcanzado niveles muy elevados, lo que llevó a la Reserva Federal a incrementar su tasa de referencia en 75 puntos base. La actual postura monetaria relativa de México ha sido suficiente ante los episodios de mayor volatilidad

añadió.

Hasta mayo, la inflación en Estados Unidos fue de 8.58%, su nivel más alto en 40 años y la Fed estima que para el cierre de año esté en 5.2%.

El tercer factor va relacionado con el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), que ha ayudado de forma “marginal”, pero en especial los estímulos fiscales a las gasolinas que hasta el momento le han costado a las finanzas públicas 160,000 millones de pesos.