Gasto en infraestructura (Freepik)

23 de junio 2020 | 6:33 pm

El gasto público en infraestructura ha caído 40% en términos reales en el lapso de 2013 a 2020, mientras que en el mismo periodo el crecimiento económico del país aumentó en 2% y las tasas de pobreza superaron 40%, en promedio.

El documento Infraestructura en México: prioridades y deficiencias del gasto público, del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), indica que esta caída en el gasto impacta en el desarrollo económico y humano de la población, por medio de carencias energéticas, sanitarias, educativas y de vivienda.

El CIEP considera que hay cinco tipos de gasto público que deben ser revisados y ejecutados de manera eficiente para tener un sistema fiscal más sólido y equitativo: educación, pensiones, salud, seguridad e infraestructura

La investigación señala que la inversión privada ha complementado el desarrollo en infraestructura, principalmente en el sector energético y de comunicaciones. Sin embargo, la inversión total no ha sido suficiente y/o utilizada de manera eficiente para que las entidades federativas más vulnerables del país crezcan y se mejore el bienestar de sus habitantes.

En el caso de los servicios de salud, en la última década, el número de camas disponibles se redujo a la mitad.

México pasó de 1.8 camas por cada 1,000 habitantes en 2010 a 0.9 en 2020, mientras que el gasto de inversión en salud se contrajo 57.2% en los mismos años. El mayor recorte se presenta en la Secretaría de Salud, que cuenta con un total de 3,635 camas fuera de operación.

La capacidad física es distinta entre instituciones de salud, reflejo de la fragmentación del sistema. El número de camas disponibles por institución difiere en más de 100% donde el mayor número de camas se da en Pemex y el menor en IMSS Bienestar. Además, en grupos de población vulnerable las deficiencias se acentúan, por ejemplo, las mujeres en reclusorios carecen de instalaciones adecuadas y son atendidas en servicios médicos destinados a varones.

En el caso de la infraestructura educativa, esta presenta un recorte promedio anual de 16.3%.

Entre 2010 y 2020 el gasto de inversión en educación se redujo, en promedio, 4.8% real cada año. En particular, el gasto en infraestructura educativa tuvo un recorte promedio anual de 16.3% real, ya que el gasto de inversión se ha dirigido principalmente a gasto de capital diferente de obra pública y se ha delegado mayor responsabilidad a estados y municipios para la construcción y mantenimiento de escuelas.

El gasto realizado en infraestructura educativa ha perdido participación en términos porcentuales frente al gasto de inversión por medio de Participaciones y Aportaciones, lo que implica que la responsabilidad de construir y mantener infraestructura educativa recae en las entidades federativas y los municipios

dice el estudio del CIEP.

Lo anterior complica el seguimiento del uso final de estos recursos, ante las deficiencias en términos de transparencia y rendición de cuentas que presenta el gasto público subnacional.

La infraestructura, entendida como estructuras, equipo e instalaciones creadas mediante ingeniería y de larga duración, es uno de los aspectos que contribuyen a que una ciudad, región o país se desarrolle en los ámbitos económico y social.

De acuerdo con el CIEP, la construcción de infraestructura es un tema transversal; es decir, se relaciona directa e indirectamente con temas económicos y sociales como garantizar el acceso a la educación y a servicios de salud; proveer de medios y vías de comunicación y proteger el medio ambiente.

Por lo tanto, el efecto de la falta de infraestructura se traduce en rezagos en distintos sectores. Una de las explicaciones sobre la falta de crecimiento en los países de América Latina, en comparación con países similares en Asia, es justamente la falta de inversión en infraestructura.

Por lo que es posible que aproximadamente una tercera parte de la diferencia en los niveles de crecimiento entre los países latinoamericanos y las economías de Asia Oriental entre 1980 y 1990 pueda explicarse por la brecha en el desarrollo de la infraestructura entre ambas regiones.