8 de enero 2019 | 5:00 am

La gasolina se ha convertido en uno de los problemas políticos más importantes para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Miles de consumidores en el país enfrentan escasez del combustible en las estaciones de servicio debido a cambios en la distribución que buscan combatir el robo de gasolinas o huachicoleo.

Estaciones de servicio cerradas, filas de dos kilómetros y compras de pánico, han sido algunas de las imágenes constantes en Jalisco, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Querétaro y el Estado de México, entidades afectadas por los cortes en el suministro que derivaron del cierre del ducto de Salamanca-León por parte de Pemex, que optó por transportar el combustible en pipas.

“No hay desabasto sino una mala coordinación logística, lo que ha de haber sucedido es que no pensaron que hubiera un pico de demanda como en estas últimas 72 horas porque se juntó el regreso de vacaciones y la mayor cantidad de vehículos que circulan en el país están en esa zona. Entonces el número de pipas para mover de los centros de almacenamiento a las estaciones de servicio no eran suficientes”, comentó el especialista del sector energético Ramsés Pech.

El robo de combustibles le costó al país unos 60,000 millones de pesos en 2017, cuando se calcula robaron el equivalente a 600 pipas de 15,000 litros cada una al día, es decir, unos 200 millones de pesos diarios, de acuerdo con cálculos del gobierno federal.

Es una crisis política y una prueba muy interesante para este gobierno; es la primera vez que la realidad le pega en la reputación, tanto así que han tenido una estrategia más centrada en el control del discurso para poder contrarrestar la situación. Las largas filas en las gasolineras son innegables para todos y se ha vuelto un problema político

dijo Khublai Villafuerte, consultor en inteligencia de riesgos en Riskop.

El transporte de petrolíferos se lleva a cabo por medio de la red de ductos de Pemex Logística conformada por 8,883 kilómetros. En 2017, 76% del volumen total de petrolíferos fue transportado por ductos, según cifras oficiales.

En medio de esto, Villafuerte indicó que, mientras no se ataque el problema real del robo de combustible que tiene como fuente al crimen organizado, solo habrá una solución temporal. Por lo que se requiere además de una estrategia nacional de seguridad, una política de desarrollo para las zonas afectadas.

Agregó que, además, el sindicato de Pemex también juega un rol clave, ya que en el actual modelo de negocios controla gran parte de las pipas en las que se transporta el combustible y algunos líderes conocen el problema y están relacionados con caciques que están implicados en el huachicoleo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó en diciembre el plan conjunto del gobierno para combatir el huachicoleo que contempla la participación de 15 dependencias como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Marina, Gobernación, Trabajo, Hacienda y Profeco.

El plan prevé que 4,000 elementos de la Sedena y de la Marina resguarden 58 instalaciones estratégicas de Pemex, entre ellas las seis refinerías, 39 terminales de almacenamiento y despacho, 12 estaciones de rebombeo y el control de ductos.

“Todo esto tiene un impacto político para la administración de López Obrador y por supuesto en la medida en que ha tomado el problema y ha hecho un compromiso por abatirlo se vuelve una agenda muy importante en la que deben obtener resultados en un plazo medio, por lo menos en los próximos dos años vamos a ver qué tanto está funcionando las estrategias”, comentó Asael Nuche, director de riesgos de Etellekt.

Coincidió en que aún falta sobre todo el desmantelamiento de las redes que están involucradas para observar no solo una disminución coyuntural sino abatir este delito de manera permanente.

Va a depender de la capacidad de la fiscalía no solo se trata de hablar sino de demostrar en un sistema judicial quienes eran los responsables, depurar a Pemex, sanciones, probables detenciones ese es el tema más complejo porque ya tienes el control de Pemex pero lo que tienen que hacer afuera es liberar la red de ductos

dijo, Nuche.

El mercado de combustibles automotores en México es el sexto más grande en el mundo con una demanda total de 1,178 millones de barriles diarios (mbd), 789 mbd de gasolina y 389 mbd de diésel.

La Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) dijo que da su “total apoyo”a las autoridades federales para abatir el robo de combustibles. En un comunicado expuso que, superar el retraso en el suministro de combustibles puede requerir de medidas adicionales de transporte y de almacenamiento que permitan niveles más elevados de inventarios en las Terminales de Almacenamiento y Reparto afectados, (TAR) y, en consecuencia, en los volúmenes abastecidos a las Estaciones de Servicio.

“Consideramos que para eficientar la distribución y el reparto mediante autotanques (aun cuando se estima que esta forma de transporte es hasta 14 veces el precio del transporte por ducto) pueden implantarse acciones adicionales de suministro con las diversas asociaciones de transportistas, para lograr inventarios más altos en lugares con mayor demanda de combustibles”.

Además de las 1,450 pipas en todo el país, datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) indican que hay 1,697 permisos a privados para transportar petrolíferos.

A inicios de diciembre, el desabasto que presentaron algunos municipios del Estado de México a causa del huachicol ocasionó pérdidas por 20 millones de pesos a los gasolineros de la zona, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gasolina y Lubricantes (Adigal).