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México requiere crecer más para disminuir pobreza. Fotoarte: Cristian Laris.

9 de septiembre 2019 | 10:33 am

Tras la entrega del Paquete Económico 2020 al Congreso por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, las opiniones de los especialistas se dividen, pues mientras algunos ven un relajamiento, otros observan un apego a la disciplina pese a la debilidad registrada en la economía.

La propuesta ahora será discutida en el Congreso y deberá ser aprobada antes del 20 de octubre en la Cámara de Diputados y antes del 15 de noviembre en la de Senadores.

Pronósticos optimistas

Para el próximo año, el gobierno federal espera que el crecimiento sea de entre 1.5% y 2.5%, por arriba de la mediana de los pronósticos de especialistas, casas de bolsa y organismos internacionales.

En cuanto a su estimación de la plataforma de producción de Pemex, el gobierno prevé un alza a 1.95 millones de barriles diarios en 2020, aunque la producción ha mostrado un declive sostenido desde 2004.

El paquete para el próximo ejercicio anticipa un precio para el barril de crudo de 49 dólares, muy por debajo de los 55 dólares del 2019. Sin embargo, Arturo Herrera, secretario de Hacienda, aseguró que el estimado es “conservador” y que el precio podría ser elevado cuando sea analizado por los legisladores.

Para Capital Economics, las críticas a las suposiciones optimistas tienen sentido. Su pronóstico de crecimiento del PIB de México para el próximo año se ubica en 1.3%.

Mientras que Ve por Más destaca los riesgos que enfrenta la economía, como la incertidumbre política y comercial y la desaceleración de Estados Unidos.

La economía de México se estancó en el primer semestre del 2019 y persiste la duda sobre si puede caer en una recesión técnica en los próximos trimestres, una posibilidad que el gobierno ha dicho es muy remota.

Que las estimaciones de avance del PIB y la producción petrolera estén por arriba del consenso del mercado pueden conducir a un crecimiento de ingresos menor al proyectado, advierte Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs.

Política fiscal

El gobierno de AMLO redujo el superávit primario a 0.7% desde el 1.3% establecido en los precriterios.

“Un relajamiento temporal en las metas fiscales podría otorgar oportunidad al Gobierno para normalizar la aplicación del gasto y evitar que este siga limitando a la actividad económica”, considera Ve Por Más.

Mientras que Capital Economics destaca que no hay mucha evidencia en el Paquete Económico de los temores sobre un abandono de la disciplina fiscal, que surgieron tras la renuncia de Carlos Urzúa como titular de Hacienda en julio.

“El panorama general de este presupuesto es que aún luce bastante austero. México no ha mantenido superávits primarios desde la crisis financiera global (…) y la trayectoria de la deuda no se ve particularmente alarmante”, opina.

“El optimismo en las proyecciones de crecimiento y producción petrolera, además del recorte en el estimado original de superávit primario, generan dudas sobre la viabilidad de lograr las metas fiscales sin mayores ajustes en el gasto”, considera Intercam.

Barclays opina que la ortodoxia fiscal mostrada tiene limitaciones, especialmente considerando la debilidad del entorno actual.

“Es probable que la falta de inversión pública continúe pesando en el crecimiento, haciendo los ajustes insostenibles, y una reforma fiscal podría discutirse el próximo año”, anticipa.

Para Ariane Ortiz-Bollin, analista de Moody’s Investors Service, los supuestos de crecimiento económico y producción petrolera son “relativamente optimistas”, lo que podría llevar a una sobreestimación de ingresos gubernamentales.

Agregó que las estimaciones oficiales están subestimando el monto de apoyo financiero que Pemex puede requerir.

Indicó además que la meta de superávit primario de 0.7% del PIB para 2020 implica un ejercicio fiscal austero que difícilmente permitirá acelerar la actividad económica de México.

Pemex

Los apoyos de 86,000 mil millones de pesos anunciados para Pemex representan apenas el 0.3% del PIB y muestran que el gobierno no está listo para dar mayor soporte a la empresa, señala Capital Economics.

“Tomando esto junto con el alza en la proyección de producción petrolera de privados contenida en el presupuesto, los formuladores de políticas podrían estar allanando el camino para elevar la participación del sector privado en la producción petrolera (incluyendo retomar las subastas de campos petroleros)”, anticipa.

Mientras que Barclays considera que el pronóstico de producción es demasiado optimista y que el proyecto de presupuesto muestra pocos cambios en materia de inversión, por lo que los riesgos persisten en ese aspecto.

Impacto en calificación

“Las agencias calificadoras permanecerán atentas al desempeño de la economía en lo que resta del año y no prevemos cambios en la nota soberana en el corto plazo”, señala Actinver.

Para Ve por Más, el relajamiento temporal en las metas fiscales podría no afectar la calificación crediticia del gobierno federal siempre y cuando no abandone el compromiso de responsabilidad hacendaria ni altere significativamente la tendencia de las razones de endeudamiento.

Con información de Reuters