22 de julio 2022 | 5:00 am

Las actividades terciarias de México, que manifiestan el comportamiento del consumo de los hogares del país, viven escenarios diferentes al cierre de mayo del presente año.

Por un lado, el comercio, tanto mayorista como minorista, superó los niveles prepandemia pese a los altos niveles inflacionarios; mientras el sector servicios sigue sin rebasar las barreras previas a la llegada del COVID-19.

De acuerdo con datos desestacionalizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante los primeros cinco meses del 2022, los ingresos por suministros de bienes y servicios del comercio al por mayor crecieron 7.0% respecto a igual periodo del 2019, previo a la pandemia.

Para el comercio al por menor el aumento fue de 2.3%; ambas tasas demuestran que estas actividades terciarias se colocaron por arriba de los registros prepandémicos, dejando atrás los estragos derivados de la crisis sanitaria.

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Ventas por Internet dinamizan a minoristas

Si bien el comercio minorista recuperó sus niveles prepandemia, 12 de 22 ramas mostraron rezago respecto al 2019, aunque las de mayor peso exhibieron alzas.

El mayor incremento fue en ventas exclusivamente por Internet, y catálogos impresos, televisión y similares (118.4%).

Los descensos más pronunciados fueron en artículos de papelería, libros, revistas y periódicos (24.9%); productos textiles, excepto ropa (14.6%), y artículos de perfumería y joyería (12.9%).

Otra caída importante fue en abarrotes y alimentos (12.5%), ya que se asocia a la elevada inflación que ha erosionado el poder adquisitivo de la mayoría de la población, destacó grupo financiero Base.

“A diferencia de otros rubros, el consumo minorista de abarrotes y alimentos está respaldado por población de todos los niveles de ingresos, por lo que no es comparable la recuperación y el crecimiento de otros rubros de consumo minorista”, acotó.

 

Además, sobresalieron motocicletas (23.2%), artículos para el cuidado de la salud (15.4%) y tiendas departamentales (11.8%).

Grandes retos

Por ende, los retos actuales del comercio mayorista y minorista corresponden a la elevada inflación, una recuperación laboral con bajos ingresos y la posibilidad de más brotes y obstrucciones en las cadenas de proveeduría.

Estos retos también los tiene el sector de servicios, aunque su panorama es desalentador debido a que sigue resintiendo los efectos pandémicos y los coyunturales; sus ingresos se ubicaron 8.7% por debajo del lapso enero-mayo del 2019.

El grupo financiero Ve por Más (Bx+) detalló que la dilución del efecto del virus, el crecimiento en las remesas (14.3% anual) y altos niveles de confianza, pese a estancarse, siguieron beneficiando a la actividad comercial.

Lo anterior, subrayó, compensó la persistencia de la inflación (7.65% anual), especialmente en alimentos y energía, y el repunte parcial en la tasa de desempleo (3.4% frente a 3.1% anterior).

El gasto de los hogares crecería con menor velocidad en la segunda mitad del año, a causa de los efectos de la inflación sobre el salario real, el encarecimiento del financiamiento para el consumo, la desaceleración en el empleo y el reciente repunte en los contagios

aseveró Bx+.

Materiales de desecho, el detonante

De las 18 ramas económicas del comercio mayorista, la mitad rebasó los niveles prepandemia, destacando el crecimiento de materiales de desecho en los primeros cinco meses del año, de 50.8% en comparación con el mismo periodo del 2019.

Otros incrementos importantes se dieron en materias primas agropecuarias y forestales (17.6%); mobiliario y equipo de cómputo y de oficina, y de otra maquinaria y equipo de uso general (14.8%) y materias primas para la industria (13.5%).

Mientras la caída más pronunciada se observó en intermediación de comercio al por mayor, excepto a través de Internet y de otros medios electrónicos (15.5%).

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Servicios sigue sin resarcir daños

El sector servicios, de los más afectados por la pandemia, no lograron resarcir los daños causados por la contingencia sanitaria pese al avance del proceso de vacunación, una mayor movilidad e indicadores de consumo favorables.

La inflación siguió siendo un factor determinante. La baja más importante en los primeros cinco meses del 2022 fue en servicios de apoyo a los negocios y manejo de residuos y desechos, y servicios de remediación, con 54.7% menos respecto al periodo enero-mayo del 2019.


Le siguieron servicios referentes a la cultura, deportes y recreación (28.3%); educativos (9.6%), y correspondientes al turismo (7.5%)

Del lado positivo, creció el subsector más importante de los servicios no financieros, el de inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (28.1%), aunque fue insuficiente.

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