2 de enero 2019 | 5:00 am

La realidad para los jóvenes de México y América Latina que no estudian ni trabajan, mejor conocidos como ‘ninis’ va mucho más allá de los prejuicios que llegan a calificarlos de flojos o improductivos.

En la región, casi el 60% de estos jóvenes proviene de hogares pobres o vulnerables, localizados en el 40% inferior de la distribución del ingreso, y el 66% son mujeres, de acuerdo con el Banco Mundial.

Te presentamos siete gráficas para entender la situación de los jóvenes mexicanos y la importancia que tienen para el desarrollo económico del país y la región, basadas en el estudio ‘Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?’, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

1. No son como los pintan. En la región, casi todos los jóvenes realizan labores domésticas o ayudan en los negocios de sus familias y solo 3% no realiza ninguna labor, ni tiene una discapacidad que le impida estudiar o trabajar.

2. Bajas habilidades cognitivas. Los jóvenes de la región tienen, en general, un importante rezago en sus habilidades cognitivas; por ejemplo, la mayoría no es capaz de realizar correctamente cálculos matemáticos útiles.Pero el desempeño mejora al analizar sus habilidades socioemocionales.

Estos niveles de habilidades tecnológicas y emocionales son un recurso clave para lograr el éxito laboral en el futuro. Sin embargo, para capitalizar al máximo estos recursos los países necesitan ofrecer más y mejores políticas de formación continua de habilidades y nuevos modelos de intermediación y orientación laboral.

3. Metas altas. Independiente de su situación educativa y ocupacional, los jóvenes de la región tienen altos niveles de autoestima, autoeficacia, pasión y perseverancia. El estudio muestra que los jóvenes son, en general, optimistas acerca de su futuro. De hecho, aunque la cobertura actual de la educación superior en la región se ubica en promedio alrededor del 40%, una mayoría abrumadora de los encuestados aspiran y declaran estar altamente seguros de completar la educación superior.

4. El género sí importa. En México, tres de cada cuatro ninis son mujeres, mientras que las mujeres representan menos de la mitad de la población de los jóvenes que trabajan y de los que estudian y trabajan. Estos patrones en la decisión de trabajar, estudiar o ser nini pueden deberse a los roles tradicionales de género, que estereotipan a los hombres como proveedores y a las mujeres como cuidadoras.

5. El contexto familiar. De acuerdo con el estudio, en el caso de los adultos responsables de los jóvenes, el 65% de ellos es mujer, en promedio tiene 46 años y cuenta con nueve años de escolaridad.

Los padres de los ninis son los que mostraron la menor movilidad social ascendente, es decir, en promedio, los ninis viven en hogares donde la movilidad intergeneracional de sus padres resultó más limitada en términos de ascenso social, y mayor en términos de descenso.

6. La inasistencia escolar.  Entre las razones para no asistir a la escuela destacan las personales, que comprenden maternidad o paternidad, gusto por la escuela, matrimonio o cuidado de otros miembros del hogar; y las económicas, como la necesidad de trabajar o la imposibilidad para costear la educación. Conforme aumenta la edad, mayor es el peso de estos factores. Al desagregar por sexo, los hombres desertan por razones económicas, mientras que las mujeres lo hacen en mayor medida por razones personales.

7. Reina la informalidad. En toda la región hay una alta incidencia del trabajo informal entre los jóvenes, lo que implica que no cuentan con un contrato laboral firmado por su empleador y carecen de protección legal y seguridad social.

Con información de Carmen Luna.