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23 de febrero 2019 | 5:00 am

La película Roma, producción más reciente de Alfonso Cuarón y obra nominada a 10 premios de la Academia, ha hecho más que posicionar a nivel internacional el nombre de su actriz revelación, Yalitza Aparicio.

También logró poner a competir a las cadenas de cine con las plataformas de streaming y abrió la puerta a que las producciones originales participen en las premiaciones de talla internacional, como los Oscar.

Pero el fenómeno también ha convertido al sitio de filmación ubicado en la calle Tepeji 21, en la colonia Roma, en un atractivo turístico que impacta al negocio inmobiliario de la Ciudad de México.   

Según datos de la plataforma Mercado Libre, en su división de inmuebles, la búsqueda de vivienda en esta colonia creció 47% desde agosto de 2018, fecha en la que se estrenó.

Además de que el interés por rentar incrementó en 35%, de acuerdo con la plataforma.

No es un fenómeno aislado, en internet las búsquedas de ‘Colonia Roma’, ‘Tepeji 21’ (locación principal y antiguo domicilio de Cuarón) y ‘Roma’ (la película), también incrementaron desde septiembre de 2018.

La película ROMA, significó un evento de alto impacto publicitario que consolida la posición de la colonia Roma en el mercado inmobiliario, considera Leonardo González, analista de Real Estate de Propiedades.com.

Es decir que genera un mayor interés por rentar en la zona, principalmente en el segmento de rentas vacacionales “esperamos que a raíz de esta película el público esté más interesado en vivir una experiencia turística colaborativa”.

El analista añadió que el interés turístico que está generando la locación incrementa la población flotante en la colonia, lo cual también incrementa flujo peatonal y consumo en las unidades económicas establecidas.

“Un fenómeno similar a lo que ocurre cuando llega una cafetería Starbucks a una colonia. Esa clase de comercios o atracciones pueden mejorar la habitabilidad de una zona y en consecuencia incrementar la plusvalía en algunos casos hasta 20%.

No solo impacta la película

Si bien la película ha tenido efecto en el interés de búsqueda de la zona y como destino turístico, el analista señala que todavía no haya datos suficientes para determinar si tendrá impacto o no en el precio de las propiedades.

Antes de la filmación y del efecto que desató el conocer la antigua residencia de Cuarón, la colonia ya se había consolidado como una de las mejor cotizadas en la ciudad de México, tendencia que no se detuvo ni posterior al sismo de 2017.

De acuerdo con la plataforma el precio medio de un departamento en renta en la zona aledaña a Tepeji 21 es de 20,000 pesos y a la venta es de 5.7 millones de pesos.

“Se posiciona como un nodo metropolitano de referencia sobre todo por su enfoque habitacional de uso residencial. En términos socioeconómicos prevalecen los deciles A y B+ y su habitabilidad ha incrementado” explica el analista.

Otros factores por los que continúa incrementado su valor, opina Leonardo González es debido a la ubicación estratégica cercana al cuadro central de la ciudad y a los distritos corporativos, además de un alto número de inmuebles catalogados con valor arquitectónico e histórico.

También inciden las obras de alto impacto que mejoran el entorno urbano de la colonia, como la recuperación del Parque Pushkin o la integración de tecnologías de conectividad.

Eso atrae a residentes jóvenes “y a raíz de esto esperaríamos nuevos flujos de inversión para nuevos desarrollos”.

La CDMX, un personaje

En la película, la Ciudad de México además de locación actúa como articulador de la narrativa.

Es Tepeji 21 el antiguo domicilio en el que vivió el director y la dirección fue utilizada en las tomas exteriores.

Para filmar todo lo ocurrido dentro de la casa se requirió de otra locación: una casa de medidas similares en la colonia Escandón, la cual fue remodelada para recrear el hogar en el que vivió el director durante su infancia.

Cuarón ha explicado a diversos medios de comunicación que se utilizaron sistemas de poleas para levantar muros en el lugar dónde se filmó y que fuera posible controlar la iluminación que requería.

Además reconstruyeron el piso de losetas del patio con un artesano que empleó técnicas de fabricación de la década de los 70.

También buscaron utilizar los mismos materiales de construcción que se usaban en la época, mientras que 80% del mobiliario de la casa es el original de la familia de Cuarón, el cual recuperó de sus diferentes familiares residentes de cinco ciudades diferentes.