CFE encarece recibos: inflación de la electricidad sube 22.56% desde guerra en Ucrania

CFE encarece recibos: inflación de la electricidad sube 22.56% desde guerra en Ucrania

Las presiones ya comienzan a reflejarse en la inflación general. En marzo, el indicador se ubicó en 4.59%, su nivel más alto desde octubre de 2024, cuando alcanzó 4.76%, además de marcar tres meses consecutivos al alza.

Los conflictos geopolíticos de los últimos años han tenido un impacto significativo en los precios de los energéticos. En este contexto, la electricidad es el componente que más ha presionado el bolsillo de los mexicanos, con una inflación acumulada de 22.56% desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, hasta las recientes tensiones en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a la electricidad le sigue la gasolina de alto octanaje, con una inflación acumulada de 15.96% en el mismo periodo, mientras que la de bajo octanaje alcanza 13.77%.

Inflación acumulada en el sector energético
Inflación acumulada en el sector energético

Para Dejan Mihailovic, profesor investigador del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, un eventual escalamiento del reciente conflicto entre EU e Irán podría traducirse en mayores presiones sobre los precios de los combustibles y, en consecuencia, en la inflación.

 Podríamos esperar un encarecimiento de estos productos, lo que tendría un impacto directo en la inflación en México

 señaló el especialista.


EL CEO la revista Abril

Gas, con comportamiento atípico

A diferencia de la electricidad —y pese a la alta dependencia de México del gas importado, principalmente desde Texas—, el gas ha mostrado una tendencia a la baja.

Entre enero de 2022 y marzo de 2026,el gas LP —mezcla de propano y butano— reportó una caída de precios de 11.38%, mientras que la del gas natural —compuesto principalmente por metano— tuvo una deflación de 12.25%, según datos del Inegi.

Este comportamiento contrasta con la dinámica internacional. Irán y Rusia, dos actores clave en los conflictos actuales, son potencias gaseras, por lo que las tensiones suelen presionar al alza los precios globales del hidrocarburo.

Aunque ninguno abastece directamente a México, las disrupciones en su capacidad de exportación reducen la oferta global, elevan los precios y obligan a regiones como Europa y Asia a buscar proveedores alternativos, como Estados Unidos.

 Mientras más se prolongue el conflicto, mayor es la probabilidad de que estos efectos terminen impactando también a la economía mexicana

advirtió Mihailovic.

La correlación del petróleo y la inflación

Las presiones ya comienzan a reflejarse en la inflación general. En marzo, el indicador se ubicó en 4.59%, su nivel más alto desde octubre de 2024, cuando alcanzó 4.76%, además de marcar tres meses consecutivos al alza.

Este repunte ha estado acompañado por un incremento en los precios del petróleo, tanto a nivel local como internacional. La mezcla mexicana pasó de 63.46 dólares por barril —previo al inicio de las hostilidades en Medio Oriente— a un precio de 107.02 dólares el pasado 6 de abril.

Un comportamiento similar se observó en febrero de 2022, cuando el crudo nacional, que se mantenía por debajo de los 90 dólares por barril, repuntó tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, superando los 115 dólares en marzo.

Si bien el alza en los precios del petróleo puede representar un beneficio para México como país productor, el impacto en los combustibles —en su mayoría importados ante la limitada capacidad de refinación— obliga al gobierno a aplicar estímulos fiscales, como los subsidios al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que termina presionando las finanzas públicas.

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