Familias mexicanas necesitan cerca de 20,000 pesos para cubrir necesidades básicas
En México, el hogar promedio está compuesto por cuatro integrantes. En esta línea, de acuerdo con el valor monetario de la canasta básica alimentaria y no alimentaria, se necesitarían 19,272 pesos para que una familia mexicana pueda subsistir en la zona urbana, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Según cifras actualizadas del Instituto, en diciembre del 2025, el mexicano necesitó 4,818 pesos para cubrir sus necesidades de la canasta básica alimentaria, así como bienes y servicios en las zonas urbanas.
Canasta alimentaria y no alimentaria por encima de la inflación en zonas urbanas
En zonas urbanas la canasta alimentaria y no alimentaria representó una inflación anual de 3.8%, ligeramente por encima de la inflación general de 3.7% anual.
En ese mismo periodo, respecto a las zonas rurales, la canasta alimentaria y no alimentaria repuntó 3.5% anual, por lo que fue menor que la inflación, con un costo de 3,451 pesos por persona, por hogar 13,804 pesos.
Respecto al valor únicamente de la canasta alimentaria en el ámbito urbano, el Inegi reportó un aumento de 4.4% anual, a 2,467 pesos al mes por persona; lo que significa que un hogar gasta alrededor de 9,868 pesos al mes para cubrir sus necesidades únicamente en alimentos y bebidas.
En cuanto a la canasta alimentaria en zonas rurales, se registró un aumento de 3.0% anual, a 1,854 pesos por persona, es decir, 7,416 pesos por hogar.
Brecha salarial y costo de vida: El reto de la subsistencia urbana
Si bien, se necesitan casi 20,000 pesos para que una familia cubra sus necesidades en México en zonas urbanas, ello implicaría que el ingreso corriente promedio mensual por hogar sea mayor a dos salarios mínimos. Lo anterior, considerando el aumento del 13% al salario mínimo para este año, equivalente a 9,582 pesos al mes, aproximadamente.
En esta línea, el aumento al salario mínimo podría señalar no sólo un incremento en el consumo alimenticio de las familias, sino también un mayor gasto destinado a cubrir otros rubros (educación, cultura y recreación, así como los cuidados personales).
No obstante, la inflación seguiría presionando los bolsillos del mexicano: al interior de los datos de las líneas de pobreza 2025, en diciembre, en las zonas urbanas, la canasta alimentaria mostró un aumento anual de 4.4%, el rubro de educación, cultura y recreación tuvo un aumento de 5.7% anual; mientras que los cuidados personales de 6.3% anual.
Para las zonas rurales, los rubros con mayor incidencia fueron la canasta alimentaria, cuidados personales y transporte público con un incremento anual en los precios de 3.0%, 6.2% y 6.6%, respectivamente.
¿Cómo impactará el IEPS al gasto de las familias?
De acuerdo con Samantha Contreras, analista de México, ¿Cómo Vamos? explicó que pese al aumento al salario mínimo, el incremento al IEPS a refrescos o jugos, e incluso los aranceles a países sin tratado comercial, podría no impactar de forma significativa.
El IEPS encarece ciertos productos como los refrescos, esto sí afectaría al poder adquisitivo de las familias el cual depende de los ingresos y esto se traduce en la pobreza laboral. Tenemos que ver cómo se comporta la incidencia dentro de la canasta básica, porque esto significaría que el aumento del salario mínimo no influiría en el poder adquisitivo de los mexicanos en 2026
indicó Samantha Contreras
¿Qué esperar del consumo en 2026?
Aunado a la lectura de la analista de México, ¿Cómo Vamos?, para Rodolfo De la Torre, consultor especialista en Desarrollo Económico, el panorama no es muy alentador para el consumo y la economía de México debido a la pobreza laboral.
El objetivo de este gobierno es llegar al 20% de la población en pobreza laboral y ahorita estamos en 34%. Esto significa que el ritmo de disminución de la pobreza es positivo, pero insuficiente. Y eso significa que por el lado del consumo, no vamos a ver una recuperación que a su vez impulse otras partes de la economía
advirtió De la Torre.
En este sentido, habrá que decir que gran parte es consecuencia de la falta de crecimiento del país. “Y no es algo que pueda aislarse exclusivamente en las políticas laborales o sociales”, sino es más bien un síntoma de la falta de crecimiento general de la economía.
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