Alejandro Giammattei, quien ganó el domingo la presidencia de Guatemala, es un médico derechista que promete combatir la inseguridad con acciones drásticas, como revivir la pena de muerte y tratar a las violentas pandillas como terroristas.

Apoyado en muletas para caminar por una esclerosis múltiple hace 40 años, Giammattei se alzó el triunfo con 58.97% de los votos frente a 41.51% de la exprimera dama socialdemócrata Sandra Torres, con 97.49% de las mesas escrutadas.

A sus 63 años, Giammattei venció en su cuarta candidatura presidencial, después de su primera postulación en 2007, cuando quedó en tercer lugar. Su caudal electoral decayó en las carreras de 2011 y 2015.

En sus cuatro campañas, Giammattei ha militado en partidos políticos distintos, al igual que en sus dos infructuosos intentos por alcanzar la alcaldía de Ciudad de Guatemala, en 1999 y 2003. En esta ocasión, se postuló el partido derechista Vamos.

Según el portal de investigación guatemalteco Nómada, Giammattei es conocido por sus allegados por su carácter iracundo y su falta de control.

“Quienes lo rodean aseguran que (Giammattei) es alguien impulsivo, enojado, iracundo, con poco control, déspota, tirano, impredecible, caprichoso, vengativo, incontrolable, con nula inteligencia emocional”, según el portal investigativo.

Prisión

El presidente electo estuvo más de 10 meses en prisión en 2010 tras ser acusado de la ejecución de siete reos en una cárcel en 2006, cuando era director del sistema penitenciario, pero quedó en libertad porque la fiscalía no pudo comprobar su participación en el caso.

En su libro “Relato de una injusticia”, publicado en 2012, Giammattei cuenta que “la cárcel es una amarga experiencia que, sin lugar a dudas, ejerce grandes cambios en las personas” y hace ver “la vida desde una perspectiva diferente”.

A raíz de su detención, el político es un duro crítico de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), adscrita a la ONU, que combate la corrupción en el país desde 2006 y cuyo mandato termina el próximo 3 de septiembre.

Ante el vacío que dejará la Cicig, Giammattei propone pedir asistencia al FBI de Estados Unidos para la pesquisa criminal, y a Israel para adecuar los sistemas de inteligencia, dijo en una entrevista reciente con la AFP.

Padre de tres hijos y separado de su esposa Rosana Cáceres, Giammattei afirmó estar en contra del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo y rechaza impulsar reformas constitucionales para adecuar al país “a una agenda globalista”.

Terrorismo y pena capital

Giammattei asegura que en su gobierno combatirá “con tetosterona” la inseguridad, el narcotráfico, el crimen organizado y las pandillas.

Al mismo tiempo, quiere impulsar una ley de terrorismo porque “las organizaciones de pandillas son terroristas y tienen que ser tratadas como tales”.

Para contener la inseguridad, que deja unos 4,500 muertos cada año en Guatemala, uno de los índices más altos de Latinoamérica, pretende crear un Consejo Nacional de Seguridad que estará encargado de la inteligencia, la investigación y la persecución penal.

Como parte de su estrategia de seguridad, pretende resucitar la pena de muerte, la cual está en suspenso desde 2000 por un vacío legal.

“La aplicación de la pena de muerte está, es constitucional, y si las leyes están, hay que cumplirlas”, aseveró.

También propone que los presos trabajen en las cárceles fabricando escritorios para escuelas, placas para carros, así como ropa de cama, toallas y almohadas de todos los hospitales.

Migración

Admite que la migración de guatemaltecos a Estados Unidos continuará porque es un problema “estructural” debido a la pobreza, aunque construyan muros y envíen soldados a la frontera para desanimar a las personas que van a buscar el “sueño americano”.

No obstante, en sus discursos de campaña prometió atacar las causas de la emigración irregular a Estados Unidos.

El pasado 26 de julio, Guatemala firmó con Estados Unidos un acuerdo para convertir a esta nación centroamericana en un “tercer país seguro”.

El tratado, que no ha entrado en vigencia, implica que Guatemala acogerá a migrantes que pidan asilo en Estados Unidos, lo cual ha provocado una ola de críticas de quienes afirman que el país carece de recursos económicos e infraestructura para esta función.

Miles de guatemaltecos se aventuran a cruzar México para llegar a Estados Unidos huyendo de la pobreza y la violencia, problemas comunes en el norte centroamericano donde operan las pandillas y el narcotráfico.