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12 de agosto 2019 | 8:22 am

El aeropuerto de Hong Kong canceló este lunes todos sus vuelos luego de que más de 5,000 manifestantes invadieron las salas de llegada para protestar contra la violencia policial en medio de una movilización sin precedentes.

Las manifestaciones son parte del rechazo a un proyecto de ley que autorizaba las extradiciones hacia China continental para ser juzgadas.

El cierre del octavo aeropuerto internacional más frecuentado del mundo fue anunciado en momentos en que el gobierno central chino dijo ver “signos de terrorismo” en el movimiento de protesta en esta región del país asiático.

Los manifestantes radicales de Hong Kong recurrieron en varias ocasiones a objetos extremadamente peligrosos para atacar a los policías, lo que constituye un crimen grave y revela signos incipientes de terrorismo,

declaró en Beijing el portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, Yang Guang.

10 fines de semana con protestas

Con este movimiento se acumularon 10 fines de semana consecutivos de protestas, muchas con enfrentamientos violentos entre radicales y policías.

Hace cuatro días que el aeropuerto -que transportó a 74 millones de pasajeros el año pasado- es escenario de manifestaciones que buscan sensibilizar a los viajeros con su causa. Este lunes, según la policía, había más de 5,000 manifestantes en la terminal aérea.

La autoridad aeroportuaria anunció que las operaciones en la terminal aérea fueron “gravemente perturbadas (por la manifestación) y todos los vuelos fueron anulados por el resto de la jornada”, excepto los viajes de salida que habían terminado el registro y los de llegada ya en ruta a Hong Kong.

Los manifestantes, que inicialmente estaban en las salas de llegada, habían también ido a las salas de embarque, informó uno de los responsables de relaciones públicas de la polícia, Kong Wing-cheung.

En virtud del principio “Un país, dos sistemas”, que rigió la retrocesión, Hong Kong goza de libertades inexistentes en China, en teoría hasta 2047, pero un sector de la población cree que Beijing socava cada vez más esos derechos.