El debilitamiento de las finanzas públicas, sumado al riesgo de un mayor apoyo extraordinario a las empresas estatales Pemex y CFE, podría conllevar una rebaja de la calificación crediticia en los próximos dos años.
Actualmente, la nota crediticia de México está a un nivel de perder el grado de inversión en la escala de Fitch Ratings, pero en la de S&P y en la de Moody’s está a dos niveles de caer en grado especulativo.