La propuesta plantea reducir la cuota de intercambio promedio de tarjetas de crédito de niveles cercanos a 1.35% a 0.6%, y la de débito de alrededor de 0.45% a 0.3%. Estos ingresos son relevantes para el modelo del negocio emisor, ya que financian programas de recompensas, absorben riesgos de crédito y sostienen la rentabilidad del portafolio de tarjetas.
La agencia S&P negó algún cambio en su nota a la petrolera mexicana luego de la intervención de la secretaria Luz Elena González Escobar en la conferencia matutina del miércoles.
La tendencia negativa no se limita a la banca tradicional. Marcela Galicia, responsable del análisis de Instituciones Financieras No Bancarias (IFNBs) para México y Centroamérica en Fitch, indicó que el sector fintech también enfrenta presiones derivadas de la incertidumbre macroeconómica.