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29 de mayo 2019 | 5:00 am

La propuesta de conectar la red eléctrica mexicana con la del triángulo del norte de Centroamérica –que incluye Guatemala, Honduras y El Salvador– podría generar empleos y aumentar la comercialización de energía entre las cuatro partes, lo que resultaría beneficioso para cubrir la demanda en horas pico. Sin embargo, el proyecto también corre el riesgo de modificar las prioridades de la administración y complicar la construcción de infraestructura nacional que se ha señalado como necesaria desde hace años.

En el Plan de Desarrollo de Infraestructura de carburos de la administración anterior ya se habían identificado las necesidades de fortalecer el mallado del sur-sureste del país, principalmente en la península de Yucatán, y de incrementar la infraestructura de transporte de gas en la misma región(…) Estas carencias provocan tarifas eléctricas altas. Me parece que están promoviendo un mecanismo de desarrollo que no está mal, y que se necesita, pero creo que tal vez tenemos otras cosas a nivel nacional que se deben solucionar primero.

Arturo Carrillo, Principal Market Intelligence de GreenMomentum

La inversión de Cepal no abarca todo el proyecto energético, pero las obras que considera ascienden a 1,665 millones de dólares. Es por esto que la fuente de los fondos y la aportación de nuestro país serán vitales para poder contemplar otras obras prioritarias dentro de futuros planes de desarrollo.

No hay que perder de vista el tema de quién va a pagar por (la infraestructura) y quién los va a administrar(…) Ese tipo de cosas no vienen definidas en el plan y son cosas que hasta el momento tienen detenidas obras de muchos miles de millones en distintas partes del país(…) Tenemos que determinar las estructuras legales, financieras y de operación para saber cómo esto va a afectar los planes de desarrollo de infraestructura de los países involucrados.

Arturo Carrillo, Principal Market Intelligence de GreenMomentum

Carrillo explicó que México ya cuenta con nodos de conexión internacional con Belice y con los estados de Texas y California, y que estos fungen como un respaldo que permite a ambas partes recibir energía y evitar la necesidad de encender los generadores de último recurso, que regularmente resultan más caros y más contaminantes. Además, ya existe una línea de conexión de Guatemala a Panamá, a la cual nuestro país podría unirse. Incluso existe una línea de poco intercambio energético entre Tapachula y Los Brillantes, Guatemala.

Antes de las elecciones de 2016, en Norteamérica se estaba impulsando la posible interconexión de los sistemas mexicano, canadiense y estadounidense. En el estudio tripartita de factibilidad técnica se encontraron ventajas de la integración de los tres sistemas. Regularmente estos proyectos, que también existen en Europa, tienden a beneficiar en mayor medida al país con la infraestructura menos desarrollada mediante la sofisticación de los procesos técnicos y económicos del sector.

Rodrigo Villamizar, Head of Stratey Americas de la empresa alemana Kaiserwetter, consideró que esta integración es un paso en la dirección correcta, pues existen economías mundiales que producen excedentes de energía que no pueden ser exportados por falta de infraestructura.

Uno de los grandes problemas de la Unión Europea es la falta de integración energética. La península ibérica produce muchísima más energía de la que necesitan y Francia no permite que se exporte porque no existen las líneas de transmisión en los pirineos. Colombia, que provee a Ecuador y a Venezuela, siempre se ha planteado conectarse con Centroamérica. México podría estar en la misma posición si mantiene los programas de transición energética.

Rodrigo Villamizar, Head of Stratey Americas, Kaiserwetter