18 de noviembre 2018 | 5:00 am

La agenda política y pública de los últimos días en México se centró en el tema de la seguridad.

Mientras en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se desechó la Ley de Seguridad Interior por ser inconstitucional según los votos de nueve ministros, el próximo gobierno encabezado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, presentó su Plan Nacional de Paz y Seguridad.

Aunado a esos dos hechos, el pasado lunes 12 de noviembre policías capitalinos persiguieron a un delincuente desde la zona de la alcaldía Gustavo A. Madero hasta San Juan Ixhuatepec, en el Estado de México.

Los uniformados en su intento de dar con el presunto asaltante ingresaron a la zona ubicada en Tlalnepantla, donde agredieron a habitantes del lugar e incluso entraron a domicilios arbitrariamente, bajo la justificación de que los civiles trataron de impedir la detención.

Derivado de lo ocurrido, la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México inició la investigación de cerca de 80 policías que participaron en el operativo. Videos difundidos por los habitantes mostraron los enfrentamientos, agresiones y el presunto abuso policial.

Los sucesos coinciden con la presentación de la Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial 2017 (ENECAP) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cuyos resultados reflejan los problemas y carencias a los que se enfrentan los policías en sus tareas diarias.

No hay vocación

El ejercicio estadístico que encuestó a más de 56,000 elementos de las corporaciones de prevención y reacción como Policía Federal, Preventiva Estatal, Preventiva Municipal, así como de investigación como la Policía Federal Ministerial y la Estatal Ministerial, reflejó como uno de sus resultados la falta de vocación como motivo para ingresar a una de estas instituciones.

En la parte de motivos para enlistarse en las corporaciones de seguridad, el 36.5% de los policías consultados por el Inegi indicaron que fue por necesidad económica o desempleo, seguido del factor de que siempre les llamó la atención.

En el último lugar de las 11 respuestas emitidas se encontró el factor de la vocación.

Otro punto surgido de la ENECAP 2017, fue que 21.6% de los elementos fue sancionado una o más veces el año pasado principalmente con llamadas de atención, arresto o amonestaciones por escrito. La Policía Preventiva Estatal y la Policía Federal fueron las que presentaron más casos.

Previo a ingresar a alguna de las policías, 74.4% de los uniformados no había laborado en el ámbito de la seguridad. Una vez inscritos, 80.5% recibió un curso de formación inicial.

La mayoría de los elementos de seguridad tiene entre sus peticiones recibir una mayor capacitación en el funcionamiento del nuevo Sistema Penal Acusatorio, técnicas de presentación de indicios y pruebas en juicios, reglamentos y protocolos de actuación, mediación y resolución de conflictos.

Carencias, un factor principal

La Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial 2017 también arrojó que 86.1% de los uniformados en México tuvo que conseguir por cuenta propia al menos un elemento de su equipo de apoyo o protección para realizar sus labores.

Entre la indumentaria de apoyo o protección se cuentan: esposas, gas lacrimógeno, chaleco de tránsito, lámparas de mano, equipo de radiocomunicación, teléfono celular, megáfono, hachas, alcoholímetros, chaleco balístico, coderas, rodilleras y pasamontañas.

El 34.2% consiguió con sus medios una prenda o accesorio de su uniforme, el cual no fue reembolsable; y 4.9% hizo lo mismo, pero con armas, municiones o accesorios para armamentos.

Con dichas carencias, los elementos de las policías hicieron frente en el ámbito federal a los delitos de posesión y portación ilegal de armas, posesión de narcóticos, delincuencia organizada y tráfico de narcóticos, mientras que en lo local fue a robo a transeúnte, robo a negocio, robo a vehículo, lesiones y daños en propiedad, principalmente.

Tenemos que hablar de la salud

Según las estadísticas del año 2017, se estima que existen 384,900 elementos de las policías en sus distintos niveles. El 43.8% pertenecen a la Policía Preventiva Estatal, 32.2% a la Policía Preventiva Municipal, 13.5% a la Estatal Ministerial, 9.5% a la Policía Federal y 0.9% a la Federal Ministerial.

De estos elementos, ocho de cada diez son hombres, mientras que 37.4%, la mayoría, se encuentra entre los 30 y 39 años de edad.

La encuesta del Inegi reporta que 79.4% de los policías en México presenta algún grado de sobrepeso u obesidad.

Además que 53% sufrió alguna afectación por sus labores diarias como aumento o disminución de peso, irritabilidad o enojo, problemas estomacales, falta de apetito y estrés.

No hablan de cómo recuperar policías

La presentación del Plan Nacional de Paz y Seguridad del próximo gobierno tiene como eje central la creación de una Guardia Nacional, compuesta por policías militares, navales y federales, la cual deberá estar lista al 100% en el 2021 con 50,000 elementos.

El plan del gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador señala que esta nueva institución será una fuerza adicional a las fuerzas armadas y tendrá una formación militar.

La justificación de la propuesta, según el equipo de seguridad del gobierno electo, es que las policías estatales y municipales carecen de profesionalismo y en muchos casos están dominadas por la delincuencia y movidas por el interés y corrupción y no el servicio público, pero no se establece una estrategia de cómo recuperarlas.

“Debe admitirse con toda franqueza que, dada la descomposición y la ineficacia de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno, resultaría desastroso relevar a las fuerzas armadas de su encomienda actual en materia de seguridad pública, pues constituyen las instituciones más confiables para mantenerla”, se lee en uno de los documentos del plan presentado.

Otro de los argumentos que se presentaron fue que las fuerzas armadas se involucraron en el combate a la delincuencia –hace 12 años- como medida temporal para lograr “el saneamiento, la capacitación y la profesionalización de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno”.

“Pero en este lapso los gobernantes no avanzaron ni mucho ni poco en tales objetivos y hoy las fuerzas públicas civiles se encuentran tan incapacitadas para cumplir su tarea de prevenir y combatir el delito como en 2006”, se concluye.