La CCV no acaba con la crisis de los capitales golondrinos y BMV prepara cambio de CFO

La CCV no acaba con la crisis de los capitales golondrinos y BMV prepara cambio de CFO

La tenencia de Bonos M en manos de extranjeros se ubica muy lejos de niveles previos a 2020, cuando la crisis provocada por COVID-19 sacudió a los mercados financieros globales y reconfiguró los portafolios de inversión.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público impulsó uno de los proyectos prioritarios del Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que preside Marcos Martínez Gavica: la Contraparte Central de Valores (CCV). El objetivo del nuevo mercado electrónico de deuda es recuperar el interés de los inversionistas extranjeros y frenar la salida de los llamados capitales golondrinos del país.

Sin embargo, desde su puesta en marcha a finales de 2025, la CCV ha estado lejos de cumplir esa meta. Y buena parte de ello responde a decisiones administrativas que hoy tienen a la cámara en una situación complicada.

Para empezar, las operaciones que han pasado por esta cámara han sido prácticamente nulas. De hecho, apenas unas semanas después de la última transacción ejecutada por BBVA México en febrero —operación que tanto el banco como la BMV presumieron como un avance— la institución notificó que se bajará del proyecto debido a los altos costos de participación.

No sería extraño que otros socios liquidadores, como Banorte, Invex y Scotiabank, terminen tomando una decisión similar. Las matemáticas simplemente no salen, lo que se ha convertido en un dolor de cabeza para los directivos responsables del proyecto: Jiyouji Ueda Ordoñez, director general de Contrapartes, y Roberto González, director general de Post Trade.

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A esto se suma otro problema delicado. La BMV excluyó de último minuto a tres brokers extranjeros de participar en la CCV, a petición de Gabriel Rodríguez Bas, director de SIF ICAP, una unidad del propio grupo bursátil que también participa como socio liquidador.


El tema ya escaló a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y podría terminar sobre la mesa en la próxima revisión del T-MEC. De concretarse, sería un golpe reputacional para la Bolsa y una señal poco alentadora para los inversionistas internacionales.

Salida del mercado de bonos

Todo esto ocurre mientras la tenencia de Bonos M en manos de extranjeros se ubica muy lejos de niveles previos a 2020, cuando la crisis provocada por COVID-19 sacudió a los mercados financieros globales y reconfiguró los portafolios de inversión.

La salida de capitales del país se ha dado en un contexto de deterioro de algunos de los principales indicadores macroeconómicos —como el crecimiento del PIB, la inflación, las tasas de interés y el empleo—, así como de una creciente incertidumbre jurídica derivada de reformas estructurales internas. A esto se suma un mercado financiero local que no termina por despegar.

Por ahora, nada indica que la CCV vaya a convertirse en el catalizador que el mercado de deuda necesita para recuperar liquidez y atraer nuevamente capitales extranjeros. Y lo más preocupante es que, en las altas cúpulas de la Bolsa, parece que todavía no terminan de entender cómo funciona realmente el mercado de bonos.

Cambio de CFO en la BMV

En este contexto, la BMV analiza también movimientos en su estructura directiva. De acuerdo con fuentes cercanas a la institución, en las próximas semanas saldría Ramón Güemez Sarre, actual director general adjunto de administración, finanzas y sostenibilidad del grupo, en medio de fricciones con Marcos Martínez Gavica y de un incremento relevante en el gasto de la compañía, principalmente por inversiones tecnológicas y por los costos operativos asociados a la CCV.

Entre los proyectos más relevantes destaca el acuerdo firmado en 2024 con Nasdaq para modernizar la infraestructura de post-negociación de la Bolsa y migrar sus plataformas de compensación y liquidación a la tecnología del mercado estadounidense.

A esto se suma la migración tecnológica de MexDer, el mercado de derivados local, con el objetivo de contar con un sistema completamente integrado hacia 2026. Sin embargo, al interior del grupo las diferencias han ido en aumento. Güemez ha insistido en mantener disciplina financiera, una postura que no ha sido bien recibida por su jefe y presidente del consejo.

Presión sobre el gasto

Desde que Jorge Alegría Formoso asumió la dirección general de la BMV —impulsado por Martínez Gavica— la presión sobre el gasto ha sido un tema recurrente. Incluso, el propio CFO ha advertido sobre el riesgo de que parte del Capex —las inversiones de largo plazo— termine convirtiéndose en Opex, es decir, en gastos operativos permanentes.

El tema ya comenzó a aparecer en las llamadas trimestrales con analistas que siguen a la emisora, quienes han pedido explicaciones al management. Dentro de la institución también se comenta que Alegría ha incrementado el gasto en viajes para participar en distintos eventos internacionales.

En un mercado con escasas ofertas públicas iniciales y con el mercado de deuda bajo presión, el principal centro bursátil del país enfrenta un doble desafío: poner a funcionar su proyecto estrella —la CCV— y, al mismo tiempo, recuperar la disciplina financiera que durante años fue uno de los principales sellos de la Bolsa Mexicana de Valores.

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