David Martínez alista rescate de arrendadora que incumplió con las afores

El multimillonario mexicano David Martínez Guzmán se prepara para entrar al rescate de Operadora Mega, vía la compra de la deuda de un bono internacional por 325 millones de dólares, que la arrendadora del empresario jalisciense Guillermo Romo Romero dejó de pagar en 2025.
Las negociaciones, que contemplan la compra del bono a precio de remate, estarían ya muy avanzadas. El acercamiento entre Mega y Martínez Guzmán habría ocurrido a través de uno de los despachos que hoy asesoran a la compañía: Mijares, Angoitia, Cortés y Fuentes, firma fundada por Alfonso de Angoitia, co-presidente y accionista relevante de Grupo Televisa, empresa en la que Martínez Guzmán tiene participación.
Que sea David Martínez el nombre que suena para rescatar a Mega no es un asunto menor. El empresario, radicado en Nueva York, es un operador especializado en rescatar empresas emproblemadas a través de la deuda, como ocurrió con Vitro, ICA y Cydsa, mediante su firma Fintech Advisory.
Operadora Mega encaja a la perfección en esa fórmula. La arrendadora acumula incumplimientos en sus obligaciones crediticias en México y en el extranjero, además de haber exhibido fallas graves de gobierno corporativo que terminaron por afectar a inversionistas institucionales, entre ellos, las administradoras de fondos para el retiro (afores).
Recientemente, la empresa que catapultó a Romo Romero a las grandes ligas empresariales perdió su registro como Sofom ante la Condusef, mientras enfrenta la presión de sus acreedores, con adeudos estimados en alrededor de 10,000 millones de pesos.
Hoy se sabe que Romo Romero vive en Estados Unidos, a la espera de encontrar una vía de reestructura ordenada con los acreedores de Mega. Con David Martínez en escena, parece haberse sacado la lotería.
Los tentáculos de David Martínez
El empresario regiomontano ha sido protagonista de inversiones en deuda soberana, particularmente en Argentina, donde Fintech Advisory se convirtió en un fondo con fuerte influencia en el Estado desde su incursión en 1994. En ese país, además, es accionista relevante de Telecom Argentina, controlada por el Grupo Clarín, que el año pasado adquirió las operaciones locales de Telefónica.
Para Martínez Guzmán el riesgo político es una oportunidad de negocio. En 2017, de acuerdo con reportes periodísticos, prestó 300 millones de dólares al gobierno de Nicolás Maduro —hoy enjuiciado en Estados Unidos— para cubrir pagos relacionados con la petrolera estatal PDVSA, en pleno aislamiento financiero del régimen venezolano.
En México, actualmente es consejero y accionista relevante en empresas como Vitro, Cemex, Sigma Foods (antes Alfa), Alpek y Tenedora ICA. A finales de 2024 se convirtió también en accionista de Grupo Televisa, una participación calculada en 7.48%.
Su influencia se extiende a otros mercados. En España, uno de los principales accionistas de Banco Sabadell, y tuvo un papel relevante en la OPA por BBVA, que finalmente no prosperó.
Detrás de la compra de BIVA
El interés de GBM, Finamex y Actinver por adquirir la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) tiene un motivo central: el volumen que ha logrado captar al amparo de las reglas de mejor ejecución. En los últimos tres años, este centro bursátil pasó de concentrar entre 5% y 6% de la operación diaria a ubicarse entre 15% y 20% del mercado accionario.
Ese crecimiento, sin embargo, no se debe a la llegada de más emisoras ni de una mayor liquidez. En el mercado se reconoce que BIVA ganó participación porque, bajo el esquema actual, las casas de bolsa deben enviar órdenes a esa plataforma cuando ahí aparece el mejor precio, aun cuando hay una profundidad limitada.
La apuesta por la bolsa que dirige Santiago Urquiza no está en el modelo actual, sino en un eventual cambio regulatorio. Fuentes adelantaron a este periodista que las reglas de mejor ejecución serán revisadas o reformuladas, luego de más de tres años de discusión con las autoridades.
Si ese ajuste se concreta, la valuación de BIVA podría modificarse de forma relevante. De ahí la lógica de adquirirla hoy y, posteriormente, impulsar una redefinición de las reglas que rigen el mercado.
El objetivo es llevar su participación hacia 40% y, eventualmente, aspirar a 50% del mercado para competir de lleno con la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Todo dependerá de lo que determinen la CNBV, Banxico y Hacienda. El tema sigue abierto y pronto habrá más noticias.
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