Medicamento pirata, APIs y Asia: T-MEC pone a prueba a la industria farmacéutica
La industria farmacéutica mexicana llega a la revisión del T-MEC con varios frentes abiertos. El crecimiento del mercado de medicamentos ilegales, la dependencia casi total de insumos clave provenientes de Asia y un nuevo sistema de compras públicas configuran un escenario complejo que podría jugar en contra del equipo negociador de México.
En la antesala de la revisión del tratado comercial, uno de los focos rojos para las autoridades de Estados Unidos es la falta de control sobre la trazabilidad de los medicamentos que circulan en México. El problema abarca desde productos falsificados, robados o caducos, hasta fármacos desviados del sistema público de salud, particularmente de instituciones como el IMSS y el ISSSTE.
Especialistas consultados por EL CEO coinciden en que este fenómeno se ha normalizado ante la debilidad de la respuesta institucional. La piratería farmacéutica pasó a convertirse en un problema estructural, con implicaciones sanitarias, económicas y comerciales.
“Desde la administración federal pasada hubo un abandono de la vía penal para atender la piratería, incluidos los medicamentos”, explica Doria Vélez, directora de Investigación del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad. “Cuando una conducta prácticamente no se sanciona, se vuelve un negocio atractivo”.
Ese vacío, advierte, ha tenido consecuencias visibles. México escaló posiciones hasta colocarse entre los países con mayor incidencia de medicamentos falsificados a nivel global. “Hoy estamos en el top tres, junto con India y Turquía. Eso nunca había pasado”, señala Vélez.
El medicamento falsificado ya no solo se encuentra en tianguis o puntos notorios de piratería. Puede aparecer en farmacias establecidas, hospitales privados e incluso en instituciones públicas
afirma Vélez.
La magnitud del impacto es difícil de dimensionar porque no existen estadísticas oficiales que permitan identificar cuántas muertes están vinculadas al consumo de medicamentos apócrifos.
El tamaño del mercado de medicamento pirata
La Organización Mundial de la Salud estima que a nivel global alrededor de 10% de los medicamentos son falsificados, pero en países en desarrollo esa proporción puede alcanzar hasta 50%. En México, organizaciones como Cero Desabasto han documentado un incremento de más de 370% en casos de robo y falsificación de medicamentos desde 2018.
Parte del problema, coinciden expertos, fue el desabasto que se registró en años recientes y que abrió una ventana de oportunidad para las redes de piratería. “No solo participa el crimen organizado. Participa cualquiera que vea una oportunidad de negocio”, dice Vélez. “Hemos encontrado casos de personas que fabrican medicamentos básicos en su casa y los colocan en tiendas de autoservicio”.
A ello se suma el desvío de medicamentos del sector público. De acuerdo con estimaciones de la industria, cerca de 66% de los fármacos caducos que terminan en el mercado negro provienen de instituciones como el IMSS y el ISSSTE.
La respuesta del sistema de procuración de justicia, sostiene Vélez, ha sido insuficiente: “La vía administrativa llega hasta cierto punto. Si no hay investigaciones penales y prioridad por parte de la Fiscalía General de la República, el problema no se va a contener”.
Esto explica por qué México fue mal evaluado en el reporte Especial 301 del gobierno de Estados Unidos, que revisa el cumplimiento en materia de propiedad intelectual. Washington ha señalado que la falsificación de medicamentos no solamente representa un riesgo sanitario, sino una violación directa a los compromisos comerciales asumidos por el país.
Amelaf: diagnóstico distinto que apunta a China e India
La industria farmacéutica tiene una perspectiva diferente, aunque no minimiza el problema de la piratería. Juan de Villafranca, presidente de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), señala que dentro del sistema formal de salud no circulan medicamentos ilegales, y que el problema se concentra en el mercado informal.
Aun así, reconoce que la falsificación es un foco rojo para los laboratorios. “Cuando se detecta un medicamento falsificado, el laboratorio afectado presenta de inmediato una denuncia ante la fiscalía. Es un daño económico, pero también de reputación”, afirma en entrevista con EL CEO.
Para De Villafranca, el debate rumbo al T-MEC debe centrarse en la integración productiva de América del Norte. “Hoy más del 90% de las APIs, los ingredientes activos para fabricar medicamentos, vienen de India y China”, dice.
Dicha dependencia, advierte, no se corrige de un día para otro. “No se trata de quitarles el mercado, sino de empezar a revertir esa dependencia. A ellos les tomó 30 años construirla. Nosotros no podemos quedarnos con los brazos cruzados”.
La revisión del T-MEC abre una ventana de oportunidad para replantear el modelo. Ese ha sido uno de los principales temas que la Amelaf, que agrupa a 45 de los laboratorios más importantes del país, ha puesto sobre la mesa en sus conversaciones con autoridades mexicanas y estadounidenses.
Lo importante es que el mercado de América del Norte sea complementario: producto terminado en la región y, cada vez más, APIs producidas aquí
señala De Villafranca.
El tema está íntimamente ligado a la propiedad intelectual y la certeza jurídica. “Mientras la patente esté vigente, debe respetarse al 100%. Pero cuando vence, debe facilitarse la entrada de genéricos y biosimilares”, explica. En mercados como Estados Unidos y Europa, cerca de 80% de los medicamentos que se consumen pertenecen a estas categorías.
Nuevo esquema de compras consolidadas de Birmex
La discusión del T-MEC también alcanza al nuevo esquema de licitaciones que alista el gobierno federal, con Birmex como operador logístico y compras directas a laboratorios certificados. Dicho esquema busca corregir el modelo fragmentado que predominó en el sexenio pasado y que derivó en una abultada deuda con proveedores, que la administración de Claudia Sheinbaum aún no logra saldar por completo.
La intención, según el propio gobierno, es reducir la corrupción que imperó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y garantizar la seguridad de los medicamentos. Sin embargo, persisten dudas sobre la capacidad operativa de Birmex y sobre los incentivos que se darán para fortalecer la producción nacional, incluidos los APIs.
Para Villafranca, la compra pública puede ser un catalizador. “Es muy importante que en la puntuación de las licitaciones se apoye a la industria mexicana y se alinee con el Plan México”, señala.
No obstante, especialistas advierten que, si no se exige trazabilidad, certificación y origen de insumos, el problema del medicamento ilegal persistirá, independientemente del modelo de compras.
En paralelo, el mercado digital se ha convertido en un nuevo punto de presión. Redes sociales y plataformas informales facilitan la venta de medicamentos sin control. “Las campañas de concientización ayudan, pero no resuelven el problema estructural”, precisa Vélez. “En un hospital, el paciente no puede verificar lo que le están administrando”.
La presión externa podría ser determinante. “Una de las cosas que podría cambiar la política criminal es la renegociación del T-MEC”, apunta Vélez. “México salió muy mal calificado y eso sí pesa”.
En meses recientes, estos temas han llegado a mesas de discusión en las que participan organizaciones civiles, representantes de la industria, negociadores comerciales de México y Estados Unidos, así como autoridades sanitarias.
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