Fintech perderían ventaja competitiva con homologación de transferencias en SPEI
La propuesta de Banco de México (Banxico) para homologar la experiencia de usuario en transferencias electrónicas vía aplicaciones móviles podría redefinir el ecosistema financiero digital en el país. Aunque el objetivo es facilitar el uso de herramientas como CoDi y DiMo, especialistas advierten que el impacto colateral recaería principalmente sobre las llamadas fintech.
De acuerdo con Carlos Valderrama, director de la firma de abogados Legal Paradox, esta medida llevaría a bancos, fintech e instituciones financieras conectadas al SPEI a ofrecer una experiencia de usuario similar en transferencias, eliminando uno de los principales diferenciadores competitivos del sector digital.
Si todas las aplicaciones financieras de México van a tener la misma experiencia de usuario, ya no tienes como diferenciarte
dijo Valderrama.
El 19 de marzo, en el marco de la Convención Bancaria 89, la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, dio a conocer el lanzamiento de una consulta pública para reformar esas regulaciones en materia de transferencias electrónicas, con el propósito de que las instituciones financieras ofrezcan en sus aplicaciones el envío de transferencias de manera intuitiva, fácil y rápida.
Rodríguez Ceja señaló que los cambios se complementarán con vías técnicas en las que se especificarán los procesos y pasos que deberán implementar todas las instituciones participantes del SPEI en sus apps, con el fin de simplificar y homogeneizar los procesos.
La relación con DiMo y CoDi
En ese sentido, el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Emilio Romano, dijo en la misma convención que las medidas permitirán impulsar los sistemas de CoDi y DiMo, para hacerlas más eficientes y accesibles para sus clientes.
DiMo es un esquema de pagos electrónicos desarrollado y operado por Banxico desde 2023, para que las personas con una cuenta realicen transferencias usando su número de celular vinculado previamente a su cuenta, mediante la aplicación de su institución financiera.
Por su parte, CoDi es una plataforma que también lanzó Banxico en 2019 para facilitar las transacciones de pago y cobro a través de transferencias electrónicas, mediante la tecnología de los códigos QR y NFC.
En ese entonces, la ABM señaló que la meta era que 37 millones de cuentas operaran con CoDi, no obstante, a septiembre del año pasado había casi 22 millones de usuarios, de acuerdo con reportes de medios.

Bancos tradicionales piden misma regulación
El cambio propuesto por Banxico de las “Reglas del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios” en las circulares 3/2012 y 14/2017 sucede cuando en el pasado los bancos tradicionales han pedido una competencia bajo la misma regulación ante el surgimiento de cada vez más jugadores digitales.
Los proyectos que se someten a consulta pública tienen por finalidad continuar promoviendo el sano desarrollo del sistema financiero, propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos y proteger los intereses del público para fomentar una experiencia de usuario homologada
indica el plan de consulta.
De igual manera, el proyecto de modificación, que se encuentra abierto a consulta pública hasta el 20 de abril, ocurre tras otras propuestas como la posibilidad de bajar las cuotas de intercambio.
“Imagínate que en lugar de que el comerciante tenga que esperar a recibir el pago, le va a decir a su usuario: mejor te doy mi número celular y págamelo vía celular. Me llega de manera inmediata, nadie me cobra en medio. Operativamente, Banxico desplaza a todo el ecosistema de la red de medios de pago”, indicó Valderrama.
Banxico pondría piso parejo
El especialista señaló que, con ello, parece que Banxico no solo está homologando la experiencia del usuario de las transferencias de CoDi, sino que está poniendo ese piso parejo que los bancos pidieron, ofreciendo una misma interfaz para que todos los jugadores estén igual en ese sentido.
Además del posible riesgo para las fintech de perder su ventaja competitiva en la experiencia de usuario, estas empresas podrían ver un impacto en los ingresos y, por tanto, en la competencia en productos y servicios financieros.
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