Diésel, el combustible que podría golpear la economía mexicana ante el conflicto en Medio Oriente
En caso de que el conflicto que se desarrolla en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán se extienda, las afectaciones podrían comenzar a reflejarse en México, principalmente en las gasolinas y el diésel.
Si bien el gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuenta con una estrategia para que no exista un ‘gasolinazo’, ésta parece contemplar únicamente a la gasolina regular y deja de lado no sólo a la de alto octanaje, sino también al diésel.
Aunque el golpe en el combustible premium es algo que se podría permitir, no se puede decir lo mismo del diésel, el cual es utilizado tanto en la industria como en unidades de transporte de personas y de bienes.
De acuerdo con Carlos Ramírez, socio codirector de Integralia & Consultores, el incremento en el precio del diésel podría verse reflejado en un incremento en el costo de los bienes para el consumidor final, aunque no se daría de forma inmediata y llegaría únicamente si el conflicto entre Irán y Estados Unidos se extiende.
Sí va a tener un efecto sobre los costos de producción y eventualmente esos mayores costos de producción pueden trasladarse en precios, pero no ocurre de manera automática
comentó Ramírez.
El viernes 27 de febrero —previo al estallido del conflicto— el precio del diésel se situó en 25.97 pesos por litro; mientras que para este miércoles 11 de marzo alcanzó los 27.73 pesos por cada litro, de acuerdo con datos de PetroIntelligence. La variación ha sido de 6.78% en menos de dos semanas.
Lo anterior es un punto a considerar en un momento en el que la inflación de México se encuentra al alza e incluso se ha ubicado por encima de la meta de Banco de México (Banxico) de 3% (+/- un punto porcentual), al posicionarse en 4.02% en febrero.

El estado del diésel en México
Durante 2025 en México se produjeron 227,803 barriles diarios de diésel, y aunque la cifra fue la más alta desde 2015, la realidad es que, pese a los altibajos, se ha mantenido relativamente en números similares al menos desde 1990, año en el que inicia el registro de Pemex.
Ante este panorama, Ramírez puntualizó que el mercado mexicano sigue dependiendo de las importaciones, ya que pese a la búsqueda de la autosuficiencia desde la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador la realidad es que aún no se alcanza.
Respecto al valor de las ventas de este combustible, al cierre del año pasado alcanzaron los 200.8 millones de pesos, la cifra más baja desde 2021 cuando se registraron apenas 140 millones 406,356 pesos.
Un tema político
Si el impacto de un aumento en el precio del diésel resulta mayor a lo que se registre con la gasolina regular, la duda radica en por qué el gobierno prefiere subsidiar al combustible de bajo octanaje.
Ramírez encuentra la respuesta en un tema meramente político, ya que un incremento en el precio de la gasolina regular se vería reflejado de forma inmediata en las estaciones de carga y por tanto en los bolsillos de los ciudadanos; mientras que una subida en el diésel el primer golpe llegaría para las empresas, aunque al final se trasladaría a los usuarios.
Al gobierno, políticamente, le preocupa menos el impacto sobre las empresas, aunque eventualmente el aumento en los precios del diésel termine repercutiendo, sólo que no ocurre de manera inmediata
dijo Ramírez.
Este miércoles, la presidenta Claudia SheInbaum presumió que mientras a nivel mundial los precios de la gasolina se encuentran a la alza en México controlar con la renovación voluntaria para mantener en menos de 24 pesos por litro de combustible regular.
Por su parte, el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, señaló que el precio de la premium y el diésel no se topan debido a que su mercado es muy pequeño y por tanto no lo consideran necesario.
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