Cuentas sin RFC: la jugada de Claudia Sheinbaum para bancarizar a millones
Entre los planes de la presidenta Claudia Sheinbaum para empujar la digitalización de la economía y reducir el efectivo está la posibilidad de abrir una cuenta bancaria sin la necesidad de contar con un Registro Federal de Contribuyentes (RFC), que es la clave para identificar a las personas físicas y morales registradas ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
El planteamiento del gobierno es usar la inclusión financiera como puerta de entrada a la formalidad, donde el primer paso es la bancarización.
De tal manera que la gente que no tiene su RFC no utilice el efectivo, sino que pueda, primero bancarizarse y después ya formalizarse a través de distintos esquemas
dijo la mandataria en su conferencia matutina del 6 de abril.
La propuesta se enfocaría en cuentas en los niveles N2 o N3, que son aquellas con límites de depósitos mensuales de alrededor de 3,000 UDIS o aproximadamente 24,000 pesos para el primer caso, y de 10,000 UDIS o poco más de 80,000 pesos para el segundo.
Para Jorge Sánchez Tello, consultor financiero independiente, con esta medida el gobierno apuesta por el modelo de “bancarizar para luego formalizar”.
Una vez que el flujo de dinero es rastreable digitalmente, el SAT tiene mejores herramientas para invitar al contribuyente a regularizarse en el futuro
señaló Sánchez Tello.
En la misma línea, Guillermo Guzmán, director de la academia de inversiones Trading Advisor, señaló que puede ayudar en un país donde la informalidad es relevante. Se trata de una medida de “incluir primero, formalizar después”, en un país donde mucha gente nunca se formaliza ante al SAT.
El impacto potencial es significativo. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 32.7 millones de personas se encontraban en la informalidad laboral.

Lo positivo: menos efectivo y más acceso
Además de que se trata de un camino hacia la formalidad, entre los puntos positivos que destacan los especialistas está la reducción del efectivo —que sigue siendo el método predominante de pago en México, representando 80% de las transacciones menores—, permitiendo la trazabilidad.
De igual manera, Guzmán señala la posibilidad de escalar posteriormente los niveles de cuentas si se incrementan los montos.
Sánchez Tello añade que esto también facilitaría que programas sociales y pagos de servicios se realicen íntegramente vía móvil, reduciendo costos operativos del Estado.
Lo negativo: percepción de vigilancia y riesgos operativos
En el lado negativo de la medida, Guzmán destaca que precisamente puede existir una percepción de fiscalizar, pues “si se vigilan las cuentas, se vigilan temas fiscales”, lo que puede frenar la adopción de una cuenta.
En tanto, Sánchez Tello añadió que esto podría implicar la “atomización” de recursos ilícitos, con la apertura de múltiples cuentas pequeñas para mover dinero.
No obstante, la inteligencia de datos de la UIF (Unidad de Inteligencia Financiera) suele detectar estos patrones sin necesidad del RFC
agregó el especialista.
También lee:






