Contratos mixtos de CFE ofrecen más certidumbre que los de Pemex

Contratos mixtos de CFE ofrecen más certidumbre que los de Pemex

El esquema mixto mantiene una participación mayoritaria de la CFE —54%— mientras que el 46% quedará en manos privadas.

Los contratos mixtos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) comienzan a perfilarse como un esquema más atractivo para el capital privado que los esquemas de inversión recientemente presentados por Petróleos Mexicanos (Pemex), al ofrecer certidumbre de ingresos de largo plazo y un menor nivel de riesgo operativo.

Etapas de los contratos mixtos de CFE
Etapas de los contratos mixtos de CFE

El modelo contempla la construcción de nuevas centrales de generación eléctrica bajo un esquema en el que el 70% de la energía producida deberá venderse a la CFE mediante contratos de compraventa de largo plazo —hasta 25 años— mientras que el 30% restante podrá comercializarse en el mercado eléctrico mayorista o con terceros.

Para Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el atractivo radica en que el esquema ofrece certidumbre de ingresos desde el diseño financiero.

 Es más atractivo porque tiene una rentabilidad asegurada, un riesgo relativamente bajo y un contrato de compraventa a largo plazo. Por ese lado soy más optimista

dijo en entrevista con EL CEO.


EL CEO la revista Enero

Rentabilidad y certidumbre, los principales incentivos

El esquema mixto mantiene una participación mayoritaria de la empresa estatal —54%— mientras que el 46% quedará en manos privadas. Aunque se trata de una posición minoritaria, especialistas consideran que la garantía de colocación de energía y la duración de los contratos compensan ese factor para ciertos inversionistas, incluidos jugadores internacionales.

Ramses Pech, analista del sector energético, explicó que el modelo puede acelerar la incorporación de nueva capacidad al sistema eléctrico nacional en el corto plazo, particularmente ante la creciente demanda industrial.

El componente clave es la estabilidad de flujo que ofrece la venta asegurada a la CFE, lo que reduce el riesgo comercial frente a esquemas completamente expuestos al mercado.

Las interrogantes, plazos y precios

Uno de los principales retos identificados por Ocampo son los tiempos ajustados del proceso de selección y construcción, así como la falta de claridad en algunos aspectos financieros y operativos.

La participación minoritaria también podría limitar el interés de ciertos fondos o desarrolladores acostumbrados a tener control mayoritario en los proyectos.

A ello se suma el precio al que la CFE comprará la energía. Este valor es determinado anualmente por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), lo que introduce un componente de revisión periódica que los inversionistas deberán incorporar en sus modelos financieros.

 Tienes que hacer un balance del retorno de inversión en función de cuánto la CFE puede comprar según el precio tasado por la CRE y en cuánto lo puedes colocar en el mercado

explicó Pech.

Además, los especialistas recuerdan que más allá de la construcción de nuevas plantas, uno de los grandes pendientes del sistema eléctrico mexicano sigue siendo la distribución, lo que podría limitar el impacto de la nueva capacidad instalada.

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Fotoarte: Ericka Robles

Factor T-MEC y señal hacia inversionistas

El diseño del esquema también tiene una lectura política y comercial. De cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), el modelo de contratos mixtos busca enviar una señal de apertura controlada, manteniendo la mayoría estatal pero permitiendo participación privada.

De acuerdo con el directivo del IMCO, el hecho de que el esquema preserve 54% en manos de la CFE permite al gobierno argumentar que no se trata de una privatización, mientras que el espacio para el capital privado ayuda a mitigar posibles controversias comerciales, incluidas las relacionadas con empresas estadounidenses que operan en México.

No obstante, advirtió que el argumento deberá sostenerse en la práctica.

Esta semana concluye el registro de interés para los proyectos. Posteriormente iniciará la etapa de revisión técnica y selección, en la que participarán la CFE, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y el Grupo de Desarrollo Mixto.

La meta es arrancar la construcción de las centrales en noviembre de este año.

Si bien el modelo aún enfrenta dudas regulatorias y financieras, los contratos mixtos de la CFE perfilan una ejecución con mayor certidumbre que la reciente experiencia con Pemex.

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