legislatura EU

10 de abril 2020 | 12:45 pm

El Presidente Andrés Manuel López Obrador informó en su conferencia de prensa de esta mañana que Estados Unidos se ha comprometido a absorber 250,000 barriles en recortes a la producción petrolera que México se rehusó a aceptar. El año electoral y el golpe económico al vecino del norte habrían orillado a Trump a buscar una victoria política en la firma del acuerdo con la OPEP, aunque expertos dudan de la habilidad del gobierno federal para hacerlo cumplir, además de advertir que “nada es gratis”.

Donald Trump confirmó la oferta en conferencia de prensa y afirmó que su gobierno está intentando pasar a México “over the barrel”, haciendo referencia al último obstáculo para el acuerdo. Además, explicó que Estados Unidos “apoyará a México en el proceso” y que espera algo a cambio en una fecha futura.

“La situación es complicada y riesgosa. La Ley antitrust de la SEC y la legislación internacional en materia de comercio de petróleo impide a un estado asumir las responsabilidades de otro. En papel los acuerdos pueden sonar muy buenos, pero dudo mucho que la OPEP y Arabia acepten estos acuerdos dados los impedimentos estadounidenses y los compromisos de López Obrador y la secretaria de Energía, Rocío Nahle.”

Arroyo señaló también que la producción estadounidense proviene de empresas privadas, por lo que Donald Trump no tiene una influencia directa en la producción, sino una injerencia en el área tributaria parecida al IEPS.

El sistema es fundamentalmente un mercado libre, por lo que la voluntad estadounidense de cumplir con el acuerdo podría ceder ante la presión de las empresas participantes. Según reportes de Energy Intelligence, estas empresas ya han advertido que no se encuentran en condiciones de absorber estas reducciones de producción.

Estados Unidos reportó una producción de 12.7 millones de barriles diarios durante el pasado mes de enero, mientras que Texas produjo 5.4 millones por sí solo. El secretario de Energía estadounidense, Dan Brouillette, no se ha comprometido a cortes tajantes, sino que ha dicho que espera que el propio mercado ajuste dos millones de barriles de producción a la baja para finales de año.

Adrián Calcaneo, director de Midstream y Líquidos para IHS Markit, advirtió que aún hay muchos elementos que no quedan claros en el acuerdo, sin embargo, el experto destacó que Donald Trump se encuentra en año de reelección, por lo que necesita más que nunca de una herramienta que ayude a estabilizar la economía. En este contexto, dijo, 250,000 barriles de petróleo no son una cantidad mayor, pues el mercado recortará cantidades más grandes al hacerlo no rentable.

Esta falta de rentabilidad ya ha llevado a recortes en las inversiones, y por lo tanto en la producción, de algunos independientes. Estas bajas podrían asistir al gobierno federal en el alcance de sus metas, aunque el impacto no es completamente conocido todavía.

Rosanety Barrios, analista energética, concordó en los objetivos políticos de ambos jefes de estado, y advirtió que “nada es gratis”, por lo que Estados Unidos buscará alguna forma de cobrar a México el no haber firmado el acuerdo bajo los términos ofrecidos el pasado jueves.

Además, advirtió que falta conocer cómo se va cumpliendo el acuerdo y cómo se comporta la demanda en respuesta, pues “en principio 10 millones de barriles diarios parecen poco, por lo menos para que los precios despeguen”.

Aldo Flores Quiroga, ex-subsecretario de hidrocarburos y negociador por México frente a la OPEP entre 2016 y 2018, destacó a través de Twitter que “México es capaz de contribuir a la estabilización del mercado petrolero”. “Su negación a hacerlo en la extensión necesaria va contra décadas de cooperación internacional responsable de este tipo. Tiempos excepcionales requieren liderazgos excepcionales”, publicó.

Hasta ahora el acuerdo de la OPEP+ no ha sido firmado. Mientras continúan las discusiones en el marco del G20, fuentes del sector aseguran que el líder de facto de la organización, el ministro de energía de Arabia Saudita, Prince Abdelaziz, se rehúsa a que Estados Unidos asuma los 250,000 barriles que le corresponden a México, poniendo en entredicho todo el acuerdo de recortar un total de 10 millones de barriles de producción.