22 de octubre 2020 | 2:27 pm

El presidente Donald Trump promovió una política comercial que crearía empleos en Estados Unidos, pero multiplicó aranceles y hoy genera problemas entre muchas empresas de su país.

El 6 de agosto pasado, en campaña por su reeleción, Trump visitó una usina -planta de generación eléctrica- de Whirlpool, en Ohio,  donde dijo que sus medidas permitieron crear 200 empleos en esa fábrica.

Este caso ilustra el balance discutible de su política, caracterizada por una salva de aranceles sobre miles de millones de dólares en mercaderías provenientes de China y otros orígenes, una estrategia que es denunciada ante la justicia desde septiembre, por miles de empresas estadounidenses e internacionales.

Whirlpool afirmó sufrir por la competencia extranjera y la administración Trump, a inicios de 2018, impuso aranceles de 20% a 50% sobre lavadoras y piezas importadas, en el inicio de una larga serie de medidas que dieron origen a la guerra comercial con Pekín.

Pero finalmente el precio de las lavadoras subió.

Consumidores afectados

Se estima que la política proteccionista de Donald Trump  costó 0.5% puntos de crecimiento a la economía estadounidense en dos años, de acuerdo a lo dicho por Gregory Daco, economista jefe de Oxford Economics.

“Es mucho”, añadió, en un contexto de crecimiento promedio de 2% para Estados Unidos durante su gestión.

“A pesar de una comunicación presidencial que apunta a hacer creer que China paga los aranceles sobre las importaciones estadounidenses, es evidente que son los consumidores y las empresas los que soportan el costo”, comentó Daco.

Los empleos en la industria manufacturera fueron numerosos en los tres primeros años del presidente republicano, comparado con los últimos tres años del demócrata Barack Obama, según datos oficiales.

Pero contrariamente a sus promesas, el mandatario no hizo volver a las fábricas a Estados Unidos. El sector representa hoy menos de 10% del PIB.

Las cadenas de producción son mundiales y la economía estadounidense es una economía de servicios, comentó Graco.

“Tuvo cierto éxito”, dijo Edward Alden, experto del Council on Foreign Relations, quien cita la renegociación del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).

“Pero si debiéramos evaluar en conjunto, Estados Unidos está peor en materia de comercio que cuando Donald Trump asumió”, comentó Alden.

Represalias

El déficit comercial con China bajó durante la era Trump, pero el déficit total subió 22.9% entre 2016 y 2019, señal de que las multinacionales se volcaron hacia otros países exportadores.

Algunas empresas y sectores de nicho pudieron beneficiarse de los aranceles extra, pero otras, por falta de productos en Estados Unidos que sustituyeran los importados, tuvieron costos más elevados de producción y márgenes de ganancia más pequeños, según Geoffrey Gertz, de la Brooking Institution.

En tanto, la American Institute for International Steel (industria del acero estadounidense) señala que los aranceles punitivos de Trump “ponen en peligro cientos de miles de empleos”. Desde hace dos años el instituto emprendió una batalla legal en la Corte Suprema para anular los aranceles.

“Algunas instalaciones siderúrgicas fueron reabiertas para volver a cerrar rápidamente por la naturaleza obsoleta de algunas acererías que volvieron a funcionar”, dijo el presidente de una productora de acero estadounidense que pidió el anonimato.

La política comercial tampoco protegió al sector agrícola, víctima de represalias chinas y europeas, añadió Geoffrey Gertz.

Los agricultores “son formidables patriotas”, dijo Trump a inicios de 2018.

Pero ante la caída de las exportaciones agrícolas, tuvo que inyectar 12,000 millones de dólares en subsidios, medida que no impidió la multiplicación de quiebras en 2019 que aumentó 20%. A su vez, llevó a nuevas ayudas del gobierno por 16,000 millones de dólares.

El acuerdo alcanzado con China en enero para frenar la escalada permitió a las exportaciones agrícolas mejorar antes de la pandemia por COVID-19.

La política de Trump llevó a un clima de incertidumbre para los negocios, que resultó en una caída de 98% de las inversiones extranjeras entre 2016 y 2019.

A pesar de esto, Trump tendrá el mérito de haber “sacudido el debate sobre la política comercial”, de acuerdo a Gertz. Además de señalar temas espinosos con China y el poner sobre la mesa de debate la situación de los trabajadores estadounidenses.