Raquel Buenrostro (Foto: Gobierno de México)

30 de enero 2020 | 5:00 am

Una de las pocas personas que goza de la amplia confianza del presidente Andrés Manuel López Obrador es Raquel Buenrostro, la nueva jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT). También llamada por algunos como ‘la mano de hierro’ tras ver su trabajo en la Oficialía Mayor de Hacienda.

Raquel Buenrostro es matemática por la UNAM, de donde se graduó con la tesis ‘Acerca del teorema Miller-Teply’, en donde explica que “este es una generalización del teorema Hopkins-Levitzki, que establece que todo anillo artiniano izquierdo, con elemento identidad, es neteriano izquierdo”.

La también maestra en Economía por el Colegio de México llegó al gobierno de AMLO como la oficial mayor de Hacienda, llevada por el también matemático y su otrora profesor en el Colmex, el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa.

Durante su estadía en Hacienda, Buenrostro adquirió incluso más poder que el entonces secretario Urzúa y la comunicación con el presidente López Obrador era directa.

En cuanto Arturo Herrera asumió el mando de la Secretaría de Hacienda revocó la facultad de su oficial mayor para designar y remover a los titulares de las Unidades de Administración y Finanzas de todas las dependencias del gobierno federal.

Buenrostro fue ratificada por el Congreso de la Unión el 15 de enero para sustituir a Margarita Ríos-Farjat. La ahora jefa del SAT dijo en su comparecencia en la Cámara de Diputados que no promoverá lo que “llaman terrorismo fiscal. No somos inquisidores y menos de las clases medias y populares, porque estos sectores por años han sido quienes han contribuido cautivamente”.

Pero en medio de un débil crecimiento y sin una reforma que amplíe la base fiscal, para garantizar los ingresos tributarios, es de esperar que Buenrostro continúe con la maquinaria fiscalizadora que ha implementado el SAT desde 2014, aunque ahora también tiene un nuevo blanco: los llamados factureros o quienes simulan operaciones.

A mediados del año pasado, el SAT tenía detectadas a casi 9,000 empresas fantasma que en cinco años emitieron cerca de nueve millones de facturas falsas para amparar transacciones por un monto de alrededor de 1.6 billones de pesos.

La persona encargada de este tipo de asuntos, en este caso el SAT, debe tener mano de hierro y no porque quisiera que les haga la vida imposible a los contribuyentes, pero es un encargo que requiere de compromiso, de una aplicación estricta de las disposiciones fiscales

comentó Miguel Ángel Suárez, presidente de la Comisión Fiscal de la Asociación Mexicana de Contadores Públicos.

En su comparecencia, Buenrostro dijo que la recaudación considerará tres ejes: aumentar la eficiencia recaudatoria; bajar la evasión y elusión fiscal; así como combatir la corrupción y la impunidad.

En este contexto, el gremio de los contadores aún está la expectativa de ver la labor de Raquel Buenrostro

Ha sido clara en el sentido de que se va a enfocar en la recaudación de una manera con mayor comunicación con el contribuyente sin ser una recaudación muy coercitiva (…) lo que ha manifestado es que hay que confiar en la autoridad. Y hay que dar el beneficio de la duda en el sentido de que realmente quiere estar más cercana al contribuyente

dijo Diamantina Perales, presidenta del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

Para este año, Hacienda tiene planeado recaudar solo por ingresos tributarios 3.51 billones de pesos, desde los 3.31 billones estimados para 2019.

Buenrostro inició su paso en la administración pública en 2005. La Secretaría de Turismo, la SEP, el IMSS, la Secretaría de Gobernación e incluso Pemex son conocidas para la encargada  del SAT.

En Pemex ocupó cargos desde asesora, hasta directora de Planeación y Desarrollo de Pemex Cogeneración, pero al no conseguir la viabilidad de ésta, en 2018 tuvo que liquidarla.

En la Oficialía Mayor también estuvo a cargo de la compra de los autotanques para Pemex, como parte de la estrategia para combatir el huachicoleo. Pero el desabasto de medicamentos y equipo en algunos hospitales del país durante 2019 la puso en el ojo del huracán.

Entonces, la matemática dijo que el desabasto se debía a que las las farmacéuticas no querían vender sus productos debido al cambio en el modelo de las compras de gobierno, que ahora se hacen por medio de compras centralizadas.

La fiscalización va a ser muy cotidiana por parte de la autoridad, y siendo Buenrostro o cualquiera que hubiera llegado como jefe del SAR tendría que seguir esos pasos, porque para cubrir el Presupuesto, debido a que no hay mayores impuestos ni ampliación a la base, definitivamente es a través de fiscalización

comentó Juan Manuel Franco Gallardo, integrante de la Comisión Técnica fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México.

Además de las tareas ya cotidianas de fiscalización del SAT, Raquel Buenrostro combatirá las prácticas indebidas como la simulación de operaciones inexistentes, para lo que cuenta con una serie de leyes aprobadas a finales de 2018, que equiparan con delincuencia organizada la defraudación fiscal.

“Lo que se buscan (las leyes) de alguna forma es castigar ejemplarmente este delito”, dice Miguel Ángel Suárez.

Una de las primeras pruebas para gran parte de los contribuyentes en la era de Buenrostro en el SAT, será la declaración anual, que para la gran mayoría suele ser un dolor de cabeza debido a la negativa de la autoridad para devolver el saldo a favor.

Pagan justos por pegadores, porque hay empresas que sí son cumplidas en cuanto a sus obligaciones fiscales, pero la ley sí tiene que ser general y a todos se les tiene que aplicar esas medidas de fiscalización y evitar que en un momento dado se les devuelva algo que sea indebido

dijo Franco Gallardo.

En el Congreso, Raquel Buenrostro también dijo que México tiene una oportunidad para mejorar la recaudación sin hacer una reforma fiscal. México recauda el equivalente a 16% de su PIB, una de las cifras más bajas tanto de la OCDE como de América Latina.

Por lo que de acuerdo con la jefa del SAT, si México eleva la recaudación a 20% del PIB, significaría un crecimiento en los ingresos tributarios de 4% del PIB.