La situación de México se agrava cada mes que transcurre este año. En febrero pasado la economía nacional permaneció en fase recesiva, etapa que comenzó en el último trimestre de 2024, y cuya tendencia descendente se profundizaría por los aranceles, según el Sistema de Indicadores Cíclicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Lo anterior no significa que la actividad económica del país ya atraviesa por una recesión técnica, sino que la trayectoria del aparato productivo nacional es a la baja y se ubica en una brecha negativa.
Los factores que ocasionaron que México siga en fase recesiva del ciclo económico fueron: la debilidad manufacturera, el pesimismo empresarial para invertir, la depreciación del peso frente al dólar y la incertidumbre en el mercado bursátil en Estados Unidos.
El Indicador Adelantado que publica el INEGI se ubicó en 99.54 puntos en febrero de 2025, colocándose por cuarto mes consecutivo por debajo de su tendencia de largo plazo de 100 puntos.
Con dicho nivel, el indicador -que busca anticipar los puntos de giro del estado general de la economía (ciclos económicos)- cayó 0.12 puntos, hilando 10 meses con bajas.
Si el indicador se ubica por debajo de los 100 puntos y con una tendencia de disminuciones en su valor, se interpreta que el ciclo de la economía nacional está en una fase recesiva, que no es igual a una recesión técnica, pues para entrar en dicho periodo se requieren dos caídas consecutivas del PIB, más la contracción de los principales indicadores macroeconómicos.

Fotoarte: Natalia Montiel
Elementos de la fase recesiva
De los seis componentes del Indicador Adelantado, cuatro fueron factores negativos para la economía de México: empleo en manufactura, momento adecuado para invertir, el tipo de cambio real y el Índice Standard & Poor’s 500.
En el primer caso, se registró una baja mensual de 0.14 puntos en febrero, la octava disminución seguida, que responde a la debilidad de la industria norteamericana, principal demandante de la manufactura nacional.
El indicador del momento adecuado para invertir retrocedió 0.24 puntos, siendo la treceava variación negativa al hilo en marzo (algunos componentes están un mes adelantados para la construcción del índice genera), que deriva de la incertidumbre empresarial generada por los aranceles de Donald Trump.
Para el Índice S&P 500, la caída, que fue cuarta, ascendió a 0.17 puntos, manifestando preocupación de los mercados financieros por la política comercial de Estados Unidos.
Mientras el índice sobre el tipo de cambio creció, por doceavo mes, 0.14 puntos, pero su comportamiento es inverso al de la actividad económica, es decir, el peso se depreció frente a dólar.
Lo positivo
Los factores positivos del Indicador Adelantado en febrero pasado, pero que no evitaron seguir en una fase recesiva, fueron los correspondientes al mercado bursátil de México y a la tasa de interés.
El componente del Índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores en términos reales aumentó 0.01 puntos, siendo apenas su segunda alza consecutiva.
En tanto, la tasa de interés interbancaria de equilibrio (TIIE) disminuyó 0.16 puntos en marzo (van 23 meses así), pero su comportamiento es como el del tipo de cambio; esto obedece a que Banco de México ha bajado su objetivo (se coloca en 9.00%).
Coincidente da “la razón”
El Indicador Coincidente por debajo de la tendencia de largo plazo (brecha negativa) señala que la economía ya está en fase recesiva, aclara el grupo financiero Banco BASE.
Por su parte, el Indicador Adelantado, que en los últimos meses ya se ubica por debajo de la tendencia de largo plazo, sugiere que la fase recesiva del ciclo económico continuará en los siguientes meses.
En este contexto, el Indicador Coincidente se ubicó en 99.45 puntos en enero de este año, siendo el cuarto mes seguido por debajo del umbral de 100 puntos; además, lleva 18 meses seguidos con contracciones.
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