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21 de mayo 2019 | 5:00 am

Una menor incertidumbre política y los planes de ayuda para Pemex le han dado un alivio al premio que debe pagar la deuda mexicana a sus tenedores, aunque países con una menor calificación crediticia pagan menores intereses.

A finales de noviembre de 2018, la tasa de interés del bono mexicano a 10 años se disparó a un máximo de 9.22%, golpeado por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, así como las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el temor de una ruptura sin acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea y la desaceleración económica global.

Al cierre de la jornada de este lunes pagaron 8.03%, muy por debajo de otros instrumentos de la región como Venezuela, que paga 31.11%, Argentina con 11.31% o Turquía con 18.09%, de acuerdo con datos de Bloomberg.

No obstante, los instrumentos a 10 años de Colombia e India pagaron una tasa de 6.77 y 7.37%, respectivamente. Esto, a pesar de que la calificación crediticia es menor que la de México. Colombia está calificado con Baa2 con perspectiva negativa e India y Baa2 con perspectiva estable, por parte de Moody’s.

El bono soberano de México paga un poco menos por todos los anuncios que se han dado respecto de los planes del refinanciamiento de Pemex. Al final, al ver los datos te das cuenta que, lo que le pase al bono de Pemex es lo que le va a pasarle al soberano a mediano plazo

dijo Amín Vera, director de análisis económico de Black WallStreet Capital.

El analista comentó que la deuda de Pemex es de tal tamaño que en la medida en la que se resuelva le quita una presión “enorme a las finanzas públicas del país”.

Tan solo la deuda financiera de la petrolera sumó 2.06 billones de pesos al cierre del primer trimestre de 2019. En este contexto, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha anunciado una serie de medidas para apuntalar a la empresa.

El gobierno federal firmó hace unos días un acuerdo con HSBC, JP Morgan y Mizuho Securities para ampliar el fondo revolvente de Pemex, que pasará de tres a cinco años, con una tasa de interés menor y por un total de 8,000 millones de dólares.

Adicionalmente, el director general de Pemex, Octavio Romero, dijo a Bloomberg que la empresa recibirá beneficios fiscales adicionales para revertir el declive productivo prolongado y evitar recurrir al Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP).

Por otro lado, en un reporte SIF ICAP dijo que, el discurso conservador de Banco de México en su última decisión de política monetaria tuvo poco efecto en la curva de los bonos de largo plazo. Esto se debe a que la curva de treasuries (bonos de Estados Unidos) se desplazó fuerte hacia la baja, en espera de mayor laxitud futura de Reserva Federal.

El punto de definición del rumbo de la curva de los (bonos) “M” está en la Reserva Federal. En caso de que la Fed dé señales de baja de tasa, Banxico tendrá que seguirlo

publicó SIF ICAP.

Vera indicó que el rendimiento que pagan los bonos soberanos está determinado por tres factores fundamentales: la perspectiva de crecimiento, el déficit presupuestario y la percepción de riesgo en el corto plazo.

En este sentido, para este año el consenso de los analistas espera un crecimiento de a lo mucho 1.5% para México.