La pobreza laboral se vuelve persistente: 7 de cada 10 hogares no logra salir, señala CEEY
En México, la pobreza laboral continúa siendo un reto para millones de familias, y salir de esta condición se ha convertido en un desafío persistente, especialmente para quienes, un año después de haber caído en ella, aún no logran superarla.
De acuerdo con un estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el 65.7% de la población analizada permanece en pobreza laboral un año después. Esto implica que, de 11.9 millones de hogares en esta situación, aproximadamente 7.8 millones —equivalentes al 65.7%— no lograron superarla en 2025.
Si bien el 34.3% consiguió rebasar esta condición, los retos estructurales y las desigualdades regionales siguen marcando diferencias significativas que dificultan el avance económico.
En México, no todos los hogares que están en pobreza son iguales; detrás de la pobreza hay dos realidades: la de los hogares que salen pronto de la pobreza y la de los que permanecen en ella durante mucho tiempo. Estos últimos enfrentan mayores barreras y tienen menos movilidad social
afirmó Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del CEEY.

Crisis y recuperación de la pobreza laboral
El análisis histórico muestra que la persistencia de la pobreza laboral aumentó entre 2006 y 2009, en el contexto de la crisis financiera global, y volvió a repuntar durante la pandemia de COVID-19.
En contraste, el indicador disminuyó entre 2014 y 2018, así como a inicios de 2020, periodos asociados con una mejora en los ingresos laborales de los hogares, pese a las dificultades estructurales de la economía mexicana.
Según Hernández Licona, la evolución de la persistencia en estos años es similar a la trayectoria de la pobreza laboral en general, lo que sugiere que no solo importa cuántos hogares caen en pobreza, sino también cuántos logran salir de ella.
Mientras mayor movilidad social exista, la persistencia en pobreza laboral se reduce y, con ello, también disminuye la pobreza laboral en el país
explicó el director del instituto
Oaxaca y Guerrero, con mayor persistencia
A nivel estatal, las diferencias son marcadas y reflejan las brechas económicas entre regiones.
En Guerrero, el 85% de los hogares se mantuvo en pobreza laboral un año después de haber caído en esta condición. En Oaxaca, la tendencia fue similar, con 73% de los hogares sin lograr superarla.
En contraste, en Baja California Sur, Quintana Roo, Ciudad de México, Campeche, Baja California, Aguascalientes y Tabasco, la persistencia fue menor al 60%. Es decir, en estas entidades, más de la mitad de los hogares logró salir de la pobreza laboral en el periodo analizado.
El riesgo de la pobreza laboral
Para el Observatorio Social del CEEY, el desafío para México no solo radica en reducir la pobreza laboral en términos generales, sino en evitar que esta condición se vuelva crónica y se extienda a más hogares.
Es indispensable reducir la persistencia en pobreza laboral enfocando los esfuerzos en los hogares que enfrentan mayores barreras. Estos son clave para impulsar una verdadera movilidad social y para evitar que la pobreza se reproduzca de generación en generación
advirtió el organismo.
En ese sentido, la institución subrayó la necesidad de implementar acciones a nivel nacional, como fortalecer los programas de desarrollo social y promover la inserción laboral en empresas que ofrezcan salarios competitivos y condiciones formales de empleo.
El riesgo de la pobreza laboral —definida como la incapacidad de cubrir el costo de la canasta alimentaria con los ingresos provenientes del trabajo— no se limita a la insuficiencia de ingresos. También implica un círculo de vulnerabilidad que aleja a millones de personas de una posibilidad real de superación y amplía la fragilidad económica del país.
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