Inflación en México podría enfrentar efectos de segundo orden por conflicto EU-Irán

Inflación en México podría enfrentar efectos de segundo orden por conflicto EU-Irán

Para los especialistas la variable crítica es el tiempo. Un conflicto de corta duración será un episodio de volatilidad pasajera.

El reciente escalamiento de tensiones entre Estados Unidos e Irán ha encendido las alertas en los mercados energéticos globales, con futuros del petróleo y gas natural saltando entre un 8% y 13%. Sin embargo, para la economía mexicana, el impacto no vendrá por un “gasolinazo” directo, sino por canales más sutiles como una ligera inflación en las mercancías.

La verdadera amenaza para la inflación en México no es el crudo, sino los efectos de segundo orden, aunque de manera limitada. Si el conflicto se prolonga, el alza en los costos logísticos y fletes internacionales terminará por contaminar los precios de otras mercancías, tanto alimenticias como no alimenticias.

La conexión más directa que pudiéramos observar apunta a efectos de segundo orden, no tanto por el alza en los precios del petróleo, más bien si se llega a contagiar hacia otros canales, como por ejemplo algunas mercancías, ahí pudiéramos tener cierto impacto inflacionario, aunque acotado por la parte de México

señaló Christian De la Huerta Ávila analista económico de Finamex Casa de Bolsa.

Irán pretende cerrar el Estrecho de Ormuz, donde pasa el 20% del petróleo líquido que se consume a nivel mundial.
Irán pretende cerrar el Estrecho de Ormuz, donde pasa el 20% del petróleo líquido que se consume a nivel mundial / Fotoarte: Ericka Robles

En la misma línea, el presidente de Bursamétrica, Ernesto O’Farrill, coincidió en que la actividad de los ataques a Irán pudieran generar impactos de corto plazo. Por lo que se esperan que los efectos sean limitados. Lo anterior, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el avance con su ofensiva militar y el conflicto con Irán se alargaría cinco semanas.


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Hasta ahora con lo que hemos visto de actividad militar, no se ve que vaya a durar mucho. Entonces, digamos que sería un efecto limitado de corto plazo

indicó Ernesto O’Farrill, presidente de Bursamétrica

Choque inflacionario a gasolinas también está acotado

A pesar de que México importa casi la mitad de las gasolinas que consume, el riesgo de un choque inflacionario directo en combustibles se considera acotado por dos razones fundamentales:

  1. Geografía del suministro: El 80% de lo que produce Medio Oriente (y que transita por el Estrecho de Ormuz) se dirige a Asia. La dieta energética de México no depende estructuralmente de esa región, pues el país sigue dependiendo fuertemente de los refinados estadounidenses para cubrir su demanda interna.
  2. Mecanismos de mitigación: El Gobierno Federal cuenta con el esquema de estímulos fiscales al IEPS. En caso de que los precios internacionales suban drásticamente, Hacienda tiene margen para activar estos subsidios y absorber el impacto.

El factor Banxico y la Fed

El impacto más profundo podría ser financiero. La incertidumbre ya genera volatilidad en el tipo de cambio, pero el foco está en las tasas de interés:

Si la inflación global repunta por el conflicto, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) podría postergar sus recortes de tasas previstos para este año.

Esto dejaría a Banco de México (Banxico) en una posición incómoda, limitando su capacidad para seguir bajando las tasas y frenando potencialmente el crecimiento económico nacional, que ya muestra signos de desaceleración en la inversión.

Es decir, si se comienzan a trasladar estos impactos petroleros a otros precios y en la medida que eso suceda, “posiblemente pudiéramos ver que los mercados comienzan a tener expectativas de una política monetaria un poco más restrictiva hacia delante”, dijo de la Huerta.

¿Qué esperar? El tiempo, la variable del cambio

Para los especialistas la variable crítica es el tiempo. Un conflicto de corta duración será un episodio de volatilidad pasajera. Sin embargo, una disputa prolongada (que el conflicto dura más de las 5 semanas señaladas) elevaría la incertidumbre estructural, afectando el crecimiento mundial y, por ende, el ciclo económico mexicano estrechamente ligado a Estados Unidos.

La variable crítica es el tiempo. Un conflicto de larga duración no solo traería volatilidad al tipo de cambio, sino que podría frenar el crecimiento económico mundial y golpear el ciclo de inversión en México

concluyó de la Huerta.

 

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