Fed. Foto: Reuters

18 de septiembre 2020 | 11:41 am

Los responsables de la Reserva Federal (Fed) comenzaron este viernes a elaborar el significado práctico de su nueva tolerancia a la inflación, una cuestión fundamental para que los inversionistas y los hogares puedan modificar sus propias perspectivas, aunque no sea relevante para las decisiones inmediatas del banco central de Estados Unidos.

La nueva política, expuesta en un documento estratégico el mes pasado e incorporada en una declaración el miércoles, promete mantener las tasas de interés cerca de cero hasta que la inflación haya alcanzado el objetivo del 2% de la Reserva Federal y esté en camino de “superarla moderadamente por algún tiempo”.

Con la pandemia del COVID-19 socavando la demanda, dejando a millones de personas sin empleo, y amenazando la supervivencia de sectores enteros, la inflación no es vista como el riesgo principal.

¿Hasta qué punto tolerar que se acelere la inflación? Es la gran interrogante de los miembros de la Fed.

Las nuevas proyecciones económicas publicadas por la Fed esta semana muestran que la inflación sólo alcanzará el 2% a finales de 2023, con cualquier cambio hacia una política monetaria más restrictiva probablemente en los años venideros.

Pero la forma en que el nuevo enfoque de la Reserva Federal sea interpretado por los cinco gobernadores del banco central en Washington y los 12 presidentes de bancos regionales será fundamental para que los mercados de bonos, los inversionistas en acciones e incluso los consumidores vean que tiene probabilidades de ser eficaz y empiecen empujar la inflación.

Después de años de inflación débil, esa es la esperanza de la Reserva Federal. Se basa en los temores de una baja inflación al estilo japonés que puede tener sus propios efectos perjudiciales con el tiempo, y los funcionarios de la Reserva Federal el viernes comenzaron a esbozar sus puntos de vista sobre cómo proceder.

Opiniones

El presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, dijo, por ejemplo, que prestaría más atención a la rapidez con que la inflación sube, en lugar de a su nivel trimestral, al implementar el nuevo enfoque.

En una entrevista con Bloomberg, Bostic dijo que si la inflación subía al 2.3% pero parecía estable “eso estaría bien (…) Por el contrario, si estuviéramos en 2.2% y el siguiente trimestre en 2.4% y luego en 2.6%, esa trayectoria me preocuparía” y tal vez requeriría esfuerzos para enfriar la economía.

El presidente de la Fed de Mineápolis, Neel Kashkari, por el contrario, expuso un punto de vista más abierto en sus comentarios escritos describiendo por qué disentía de la declaración del Comité Federal de Mercado Abierto que fijaba las tasas de interés el miércoles.

La Reserva Federal, en su opinión, se estaba preparando para cometer el mismo error que en el pasado de reaccionar demasiado rápido a las “historias de fantasmas” de la inflación y se arriesgaba a cortar el crecimiento del empleo demasiado pronto.

Hubiera preferido que el Comité se comprometiera más firmemente a no aumentar los tipos hasta que estuviéramos seguros de haber alcanzado los objetivos de nuestro doble mandato (de máximo empleo consistente con precios estables),

dijo Kashkari en un artículo.

Un segundo disenso fue el del presidente de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, quien argumentó que el banco central debería mantener abiertas sus opciones para subir los tipos antes si fuera necesario, una señal del amplio debate que se está produciendo sobre lo que el nuevo marco significará en la práctica.

En tanto, el presidente de la Fed de Saint Louis, James Bullard, consideró que la combinación de crédito barato alentado por los bancos centrales, los grandes déficits gubernamentales y los cuellos de botella en la oferta provocados por la pandemia podría empujar la inflación más de lo que muchos esperan.

Si bien las perspectivas de inflación en Estados Unidos siguen siendo débiles, “estamos en un momento en el que se puede ver algo de inflación”, dijo Bullard.

Los bancos centrales están más laxos (…) Enormes déficits fiscales que históricamente han sido un catalizador de la inflación,

precisó Bullard.