El T-MEC quedaría “zombi” y abriría una etapa de incertidumbre comercial en 2026, revela estudio
El comercio en América del Norte entrará en una etapa de incertidumbre ante la previsión de que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no será ni extendido ni actualizado y quede operando como un “zombi”.
De acuerdo con el análisis ‘Perspectivas 2026’ de la firma Eurasia Group, el acuerdo se mantendrá vigente sólo de forma técnica, sin peso importante, sosteniendo a empresas y gobiernos en un entorno de negociaciones y presiones constantes.
Un T-MEC pasmado
Este año, el T-MEC debe someterse a su revisión obligatoria, en donde los socios podrían extender su vigencia por 16 años más. Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump sabe que mantener el acuerdo “pasmado” resulta funcional.
Esta idea surge gracias a que en EU saben que, al tomar en cuenta que ni México ni Canadá pueden darse el lujo de abandonar este trato, es un acuerdo que les permite absorber cerca del 80% de las exportaciones mexicanas y alrededor del 75% de las canadienses.
Por la misma razón, Estados Unidos no busca un nuevo acuerdo trilateral, sino que en su lugar prefiere optar por la presión bilateral. Esta medida la ven como una llave que funciona para obtener concesiones económicas y políticas.
Trump quiere evitar las limitaciones de un nuevo acuerdo trilateral para poder seguir utilizando la influencia bilateral y obtener concesiones económicas y políticas de ambos países
se lee en el documento de Eurasia Group.
Hasta ahora Washington ha logrado resultados sin ofrecer algo a cambio. Por un lado, Canadá eliminó su impuesto a los servicios digitales, mientras que México impuso aranceles a China y reforzó acciones contra el narcotráfico.

Exigencias en la renegociación del Tratado
El estudio de Eurasia Group menciona que las exigencias de Washington serán amplias para ambos países. En el caso de Canadá, se centrarán en cuotas arancelarias para automóviles, acero y aluminio; mayor acceso a los mercados bancario y lácteo.
Además de una mayor seguridad fronteriza, un mayor gasto en defensa y mayor número de compras de armamento de Estados Unidos.
Para México, el foco estará en frenar la inversión y el transbordo por parte de China, modificar regulaciones energéticas para favorecer a firmas estadounidenses, intensificar el combate a los cárteles, reforzar la seguridad fronteriza, además de aumentar el suministro de agua a estados fronterizos.
Y, por encima de todo esto, se cierne sobre todo esto la amenaza de una intervención militar estadounidense selectiva contra los cárteles
Acuerdos sin efecto
A pesar de los jalones y estirones en las mesas de diálogo, y un proceso que probablemente se alargará, porque es lo que a Estados Unidos le conviene, la mayoría de los acuerdos quedarán sin efecto.
En el caso de las exenciones arancelarias para los bienes que cumplen con el T-MEC, se mantendrán, conteniendo la tasa arancelaria efectiva y conservan al tratado “con vida”, formalmente.
Sin embargo, los sectores estratégicos para la administración de Trump que busca repatriar, como el automotriz, el acero y el aluminio, el libre comercio norteamericano quedará prácticamente cancelado bajo los aranceles de seguridad nacional de la Sección 232.
El resultado será un T-MEC zombi, ni completamente muerto ni completamente vivo, y una zona comercial norteamericana sacudida por una incertidumbre crónica
se lee en el documento.
Aunque la firma estadounidense adelantó que “Estados Unidos también sufrirá”, lo que realmente les importará es el costo de hacer negocios cuando las reglas del juego tienden a cambiar constantemente.
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